|
|
|
![]() |
LOS PORTALES DE INTERNET GAY Y LA PORNOGRAFÍA
|
|
|
Definitivamente
Internet es una de las innovaciones tecnológicas más importantes de
los últimos años. Y claro, la Internet
segmentada para el mercado glbt ha
sido un éxito relativo para algunos empresarios vinculados a ello. Ahora
bien, es curioso ponerse a pensar en los productos que se ofrecen en
muchas de las webs de temática
gay (no sé si existe alguna web exclusiva para lesbianas, bisexuales
o tras). Un
producto que salta a la vista, es el abrumador contenido pornográfico
y erótico de sus banners publicitarios, de sus galerías fotográficas
y en cuanta área disponible haya. La
primera idea que me viene a la mente es que muchos empresarios
consideran que los gays son una especie de “adictos al sexo” y que
son buenos consumidores de sus productos derivados (subscripciones a
revistas, objetos sexuales, cuartos oscuros, etc.) Quizá esta
supuesta fascinación, se deba a la apremiante represión social de
los gays en Perú y en algunas partes del mundo. Cosa que se traduciría
en la búsqueda oculta o soterrada de un supuesto placer prohibido que
es sancionado socialmente y que se da rienda suelta a través de estos
medios y de sus productos que de el se derivan. Pero por otro lado, en
otras sociedades, como la norteamericana
y la europea, también abundan cantidades inmensas de pornografía gay
en sitios web. No cabe
duda, que muchos empresarios ven con buenos ojos inundar las webs gays
de pornografía y erotismo. De seguro, debe ser un buen negocio. Un
poco parafraseando lo que decía el académico Marco Aurelio Denegri
en razón a la televisión: “Si
uno inunda con un producto determinado (el ponía otro adjetivo) a la
teleaudiencia por tanto
tiempo, éstos sólo van a desear consumir ese producto, pues han sido
inducidos y sería muy difícil cambiar sus hábitos de consumo” Yo
creo que algo así sucede con la pornografía y el erotismo gay
en las webs. Muchos piensan que los gays sólo buscan pornografía,
pero considero que eso es un estereotipo más, y que ello, es inducido
basado en la represión
social que sufren los gays. Pero no obstante ello, mi intensión no es
discutir si la pornografía o el erotismo visual es bueno o malo, (eso
es muy relativo, y se basa en los conceptos que tengamos sobre ello en
una determinada escala de valores particular) creo que el punto es el
reflexionar cómo estos medios contribuyen -inconscientemente o
conscientemente- al proceso de reforzamiento de las
conductas, identidades y referentes gays (y glbt en general), en los
cuales un ingrediente principal es consumir pornografía y erotismo.
Obviamente, tales referentes en los que ellos son asociados
necesariamente al sexo, se basan en una explicación histórica. Como
muchos recordarán, fue en el siglo XIX que las ciencias médicas, las
ciencias educativas y el derecho -validadas “científicamente”
bajo la influencia racionalista, darwiniana y del positivismo- fueron
asociando las prácticas diversas del sexo no hegemónico (glbt) como
prácticas patológicas, enfermas,
degeneradas, perversas, desviadas, y en
conclusión como prácticas anormales. Es en ese contexto, que la
homosexualidad fue vinculada a la pedofília, y en otro sentido,
catalogada como “una enfermedad de adictos al sexo” Como
se puede apreciar, muchas de esas ideas aún persisten hoy en día, y
muchas personas consideran que todo gay anhela obsesionadamente tener
sexo a cada momento y con cualquier individuo que pase por su camino.
Claro, hay muchos factores que inducen a que una persona opte por un
encuentro sexual, y obviamente las web gay con contenido pornográfico
son una de ellas. Como
dije líneas arriba. No es mi intensión debatir si es adecuado o no
la pornografía y el erotismo visual. De hecho hay varios argumentos
en su favor tanto como en su contra. Lo que pretendo es reflexionar cómo
a través de ciertos enunciados del siglo XIX se ha creado toda una
millonaria industria utilizando astutamente, la represión social de
los glbt, los mitos y medias verdades que existían -y que aún hoy
existen- en torno al sexo; y todo
ello con la finalidad de justificar una supuesta necesidad de
“satisfacer a los gays” en su “incontenible” y “normal” súper
apetito sexual. Considero
que es necesario reflexionar sobre este u otros temas - que de una u
otra forma se nos vincula- y medir nuestro grado de dependencia al
sistema de consumo, que día a día se nos impone de forma tan masiva
y violenta, sin tener oportunidad de hacer uso del cuestionamiento crítico,
que no es una herramienta útil, para tomar nuestras decisiones de
forma cada vez más consciente y autónomas. Por
Carlos Omar Araya |