LIMA, “EN AMBIENTE” COLONIAL

 

 

Lima, nuestra ciudad cumple en estos días 471 años de fundación española. Y por sus calles no sólo han transitado virreyes, condes, calesas y tapadas artistócraticas, sino tambien harto sodomitas.

El calificativo de sodomita hacía referencia a los hombres y/o  mujeres que practicaban el nefando pecado de tener sexo contranatura. Y es obvio pensar que en  la Lima pacata y religiosa del siglo XVII, éstas prácticas no sólo eran mal vistas, sino que eran reprimidas de forma brutal tanto por el fuero civil como por el religioso. La sodomía pues, no sólo era el pecado más abominado por la Iglesia, sino que además, era un delito contra el rey, ya que la figura del sodomita era aquel quien no contribuía eficazmente con su semienta (semen) en aumentar la población del reino, y con ello la base tributaria. Esto suponía pues un desacato a  las políticas reales y se era  visto como un hereje y traidor al rey.

 Dependiendo la condición social y racial, el sodomita podía tener diferentes castigos y penas; mucho dependía el  fuero de juzgamiento, éste podía ser  el civil o el religioso. Pero en general, los castigos más comunes para ambos fueros eran los azotes públicos y  la penitencia, siendo los más graves, el destierro perpétuo de la ciudad de Lima, la verguenza pública (equivalente a la muerte social), la confiscación de todos sus bienes así como el pago de multas; y entre las más drásticas, la despenalización (amputación del pene) y la quema vivo en la hoguera.

El historiador Pablo Macera señala que las fiestas religiosas -sobre todo de indios y negros- servían de encuentro para las personas que practicaban esta conducta y que ésta práctica abarcaba todos los niveles de la sociedad colonial limeña; por ello la gran represión y la condena.

La ciudad de Lima, las tres veces coronada villa, ha sido muda testigo de los abatares de los sodomitas, del trasvestismo colonial -que también se pretendió eliminar de las fiestas religiosas- y hoy 471 años después, aún es testigo de la intolerancia polítca y social del cual somos víctimas y victimisadores. Y es que así como lo fue en  la época colonial, aún hoy  existe harto metetes -incluso organizados- que pretenden regular nuestros cuerpos y almas. Metetes del día a día que  les encanta  normar los afectos y orientaciones sexuales ajenas. En resumen. Hay mucho por lo cual aún tenemos que luchar. Quizá ya no sea una traición al rey el gozar del placer sexual entre personas del mismo sexo, pero hoy existe demasiado prejucio y temor por manifestar nuestras preferencias sexuales.

 Ojalá este nuevo cumpleños para la ciudad, sirva para eleigir gobiernos no homofóbicos y prejuiciosos y para que activemos  nuevas iniciativas en pro de nuestros derechos civiles, políticos y económicos; así como en el empoderamiento el tema de la diversidad sexual en las áreas cultural y social. 

Por Carlos Omar Araya

araya15@hotmail.com

*  Bibliografía

TANTEALAN, Adolfo. “...Vivo según mi naturaleza. La experiencia de la sodomía en la sociedad colonial limeña.1770-1810” En: Amores y luchas. Lima , UNMSM , PEG 2001, pag 105-118

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