5 POSIBLES RAZONES DE LAS ENEMISTADES Y DESUNIONES EN LAS ORGANIZACIONES GLBT DE LIMA

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas son algunas de las 5 razones -creo yo - de las enemistades y desuniones de algunas de las organizaciones GLBT en Lima. Estas enemistades se hacen patente usualmente en las actividades públicas que estos realizan

Dichos problemas han surgido varios años atrás y seguramente seguirán sucediendo. Ahora, aparentemente las riñas son de forma institucional, pero muchas veces éstas están cubiertas de un halo de matiz personal dirigencial, y no tanto por discrepancias políticas. A continuación trataré de detallar algunos puntos que creo pueden explicar estas situaciones de pleitos y demás acciones, en donde más que grupos diversos con propuestas y plataformas de lucha conjunta, parecemos un grupito de niños malcriados peleándonos frente a un lobo hambriento.

Debo aclarar que estas opiniones son susceptibles de error. Son simplemente mis apreciaciones.

 

RIVALIDAD 1: YO SOY DE IZQUIERDA, TU ERES NEOLIBERAL

 

De las organizaciones GLBT, sólo una de ellas dice, a voz en cuello, ser “la única organización política GLBT de izquierda”.  Las otras, valgan verdades, no son tampoco de derecha, cosa que no sería de ninguna manera reprochable y merecería igual respeto.. Ser de izquierda es una verdad a voces dentro del “ambiente político”. Y existen muchas vertientes para ello. Esto da un matiz particular al “movimiento GLBT ” en el cual, cualquier iniciativa de corte más empresarial o más “liberal” será blanco de críticas destructivas y de un temor infundado en el “cuco neoliberal” ; cosas como: ¡que horror, son unos capitalistas! No nos son nada ajenas. 

Bueno, nada es perfecto y toda doctrina política tiene errores, ¿cual es la correcta? Creo que en el fondo la pregunta debería ser. ¿Qué es ser de izquierda o ser neoliberal?. La respuesta es muy compleja. Yo creo que actualmente polarizar dos posturas- supuestamente antagónicas con relación a los derechos GLBT- no nos lleva nada positivo. Yo sostengo que no existen purismos y lo que existe -y seguro seguirá existiendo- es una variedad de ideas con respecto a temas determinados, que para algunos serán -si optamos por esa clasificación clásica- más de izquierda o más neoliberales. Una especie de “diversidad de ideas políticas” basado en la eficiencia o funcionamiento de tal o cual programa o acción del Estado, y no en función de antagonizar posiciones que datan de la década de los 60's.

 

Por último, en el aspecto GLBT, todos lo grupos buscan el reconocimiento y la inclusión ciudadana, quizá algunos impulsen más un aspecto, frente a otro, pero ¿es acaso ello razón de rencillas e insultos?. La gran mayoría de activistas GLBT se identifican con ideas de izquierda, pero todos -eso espero- se identifican con ideales sobre la no-discriminación por ningún aspecto -raza, credo, etc.-  por ser inclusivos, solidarios y reivindicar los derechos de las minorías. ¿No es esto suficiente como para trabajar juntos?

 

RIVALIDAD 2: HEGEMONIAS DE PODER. 

 

Quizá este sea uno de los temas de fondo. La hegemonía por ser el abanderado,  el grupo símbolo o el activista paladín de la democracia. Allí el punto es, que algunos de los dirigentes y/o las personas que influyen en ellos, pretenden buscar algún tipo de protagonismo personal. Pero también los hay de los que sólo buscan activar acciones en favor de la “comunidad”. Ahora, esto también es muy complejo, pues si un dirigente X tiene una iniciativa y la lleva a acabo (entiéndase iniciativa como proyecto financiado); de seguro será tildado por algunos por querer ganar plata a costa de  utilizar o manipular a la “comunidad” en aras de sus intereses particulares, de prestigio y  económicos.

Nadie esta exento de los influjos cautivadores del poder. Creo que autoevaluarse sería un buen paso, ser cauto, recordar los motivos y principios del activismo GLBT y por supuesto, nunca pensar que poseemos la única verdad, esto nos ayudaría mucho.

 

RIVALIDAD 3. YO SOY AUTOGESTIONARIO, TU SIRVES A UNA ONG

 

Este es el talón de Aquiles de muchos de las organizaciones. Ser un movimiento social u operar como una ONG y por ende recibir el esperado financiamiento. Tengo la leve impresión que hoy por hoy, existe una especie de fusión de ambos caminos.

El tema de las ONGs también es complejo, pues han sido cuestionadas en algunos casos, pero también se sabe muy bien de la gran labor social que muchas ONGs feministas han realizado en pro de la comunidad GLBT. Por otro lado, el anunciar que un grupo que es autogestionario y que ellos no “lucran” con el tema LGBT para conseguir financiamiento, nuevamente es tildar de cuco a todo el mundo.

En la actualidad tres de las organizaciones GLBT más publicitadas en los últimos años en los medios (la Red Peruana TLGB, el MHOL y Raíz Diversidad Sexual) han trabajado y trabajan con ONGs para sus proyectos. Para lograr cosas se necesita dinero, obviamente,  y las financieras lo brindan a través de la elaboración de proyectos. Un punto medio, creo, sería fijar condiciones claras a estas instituciones, para que no se preste a posibles manipulaciones. Acá entra el rollo de que si yo soy de izquierda critico a la ONG (quizá sí ya no recibe el dinero, ¿no?) o en su defecto busco concientizar que la a participación comunitaria y autogestionable es la mejor opción.  Pero yo opino que, tanto una ONG (por ende sólo pocas personas administran el proyecto) como una organización autogestionaria (en la práctica sólo pocos manejan el dinero), pueden ser víctimas de manipulación, parcializarse con intereses particulares o malos manejos. Mas bien, se debería brindar más información en aras a la  transparencia de la administración del dinero que se recibió y de los gastos que se hacen, puesto que,  al margen de las tendencias políticas, lo que se busca es administrar el dinero con justicia y responsabilidad.

 

RIVALIDAD 4. YO SOY UN/UNA ACTIVISTA JOVEN TU ERES MAYOR.

 

Bueno, dar oportunidades en la dirigencia a nuevos rostros y desterrar a quienes se han apoderado en los cargos “eternamente”, no es algo nuevo en política -ejemplo claro es el congreso nacional- Se dice que los dirigentes mayores han conducido al movimiento GLBT como si fuera su feudo particular, haciendo de él su fuente de trabajo inmediato. Claro, pero ¿qué nos garantiza que  un joven no hará lo mismo? Responsabilidad o eficiencia no es sinónimo de ser jóvenes.

 Lamentablemente, en otro sentido, son pocos los jóvenes que se involucran en los líos del activismo, quizás por el problema de la visibilidad -aunque también hay muchos adultos en similar situación-, El hecho es que nosotros los jóvenes no tenemos nuestros planes de vida, tan resueltos como muchos adultos, pues aún estudiamos, muchos estamos sin trabajo estable o sin trabajo, que es lo peor. Por otro lado muchos adultos activistas GLBT son profesionales o trabajan en  ONGs (¿qué curioso no?) o en instituciones relacionadas al tema de DDHH.. Yo si considero que los jóvenes debemos tener  más protagonismo, no un protagonismo supeditado a la entrega de un folleto o a cargar un cartel en una movilización, sino uno político, de opinión, debate  y de demandas. Mucho dependerá de las ganas de los jóvenes y de la mente abierta de algunos adultos.

 

RIVALIDAD 5. YO SOY UN ESTUDANTE POBRE, TU ERES UN/ UNA INTELECTUAL RICO.

 

Este punto está muy ligado al anterior. Considero que son tan válidas las ideas o propuesta  vertidas por una/un intelectual, acumulador de títulos, maestrías y saberes, como aquellas que provienen de  alguien que no tiene título académico alguno. El problema empieza cuando se pretende crear una clase de iluminados, una especie de aristocracia intelectual, en la cual son ellos los/las unicas/os que supuestamente proponen y son  los únicos capaces de lograr acciones (tienen a favor la edad, y la estabilidad económica y social) Sus propuestas son aceptadas e incluso financiadas, son los que en muchos casos toman las riendas de su proyecto, logran su financiamiento y nunca hacen partícipe a los más jóvenes (y pobres) de sus intenciones y simplemente los manipulan a costa de sus intereses. Muchas veces nunca aterrizan sus ideas y siguen debatiendo en la estratosfera del conocimiento intelectual. Son los que viajan y dictan más de una conferencia, pero nunca son vistos en la marcha del orgullo o dando la cara  ante cámaras.

Pero por lado, increpar a alguien simplemente por los  logros personales y profesionales, fruto de su esfuerzo,  no es algo muy justo que digamos. Creo que esta situación se vuelve más compleja cuando se conecta con los otros temas ya mencionados. Nuevamente, eso no es motivo de enfrentamiento ni de colocar el letrero de  “pobres buena gente” y  “ricos malosos”. Como alguien dijo por ahí, en todo lugar se cuecen habas.

 

Para finalizar este análisis. Todos tenemos mucha capacidad. Creo que  habiendo diferencias, éstas no deberían ser parte de una ruptura total. Colocar mínimos puntos comunes de lucha y de convivencia podrían  hacer al movimiento o movimientos más sólidos, lograr avances en conjunto en pro de nuestros derechos civiles, culturales, políticos, sociales y económicos. Bastaría poner las cartas sobre la mesa, apostar por ser sinceros, transparentes para curar heridas y trabajar por el bien común.

El enemigo no somos nosotros mismos, lo son las políticas homofóbicas del clero católico y de los grupos conservadores fundamentalistas, lo son las políticas de discriminación del Estado. El enemigo es la cultura machista, intolerante y homofóbica del Perú.

Debemos trabajar contra ellos, no contra nosotros, sino nunca lograremos nada y estaremos pisoteándonos mutuamente, como ha sucedido a lo largo de la historia de nuestro querido Perú.


Por Carlos Omar Araya
araya15@hotmail.com

VER COLUMNAS ANTERIORES

VOLVER A PRIMERA PLANA