5.- Enfermedades oportunistas
Las enfermedades oportunistas engloban un conjunto de patologías
que, como su nombre indica, aprovechan "oportunamente" la situación
de bajas defensas de los pacientes VIH positivos para introducirse
en el organismo.
En muchos casos, se trata de enfermedades que no aparecerían si el
sistema inmunológico fuera normal. Esto no significa que sean
enfermedades únicamente propias de las personas con VIH, hay muchas
otras patologías además del sida, que pueden dañar al sistema
inmune. Como siempre, sólo es el médico quien determinar el
diagnóstico.

Estas son algunas de las enfermedades oportunistas más frecuentes:
· Neumonía por Pneumocystis carinii: neumonía fatal causada
por un microorganismo, el protozoo Pneumocystis carinii (PCP). Es
una de las enfermedades oportunistas más comunes en VIH/sida. Sin
tratamiento puede llegar a afectar al 85 por ciento de los
seropostivos. Los pacientes con menos de 200 CD4 son los que
presentan más riesgo de desarrollar esta neumonía. Los primeros
síntomas suelen incluir dificultad para respirar, fiebre, tos seca,
pérdida de peso y sudoraciones nocturnas. A pesar de que la PCP se
encuentre entre las primeras causas de muerte en los pacientes con
sida, es una enfermedad que puede tratarse y resulta prevenible,
manteniendo las cantidades de linfocitos CD4 por encima de 20.
· Tuberculosis: (TB) enfermedad causada por la bacteria
Mycobacterium tuberculosis. Se transmite a través del aire y ataca a
los pulmones, pero también puede causar meningitis; a menudo se
manifiesta con toses secas, pérdida de peso y fatiga. A diferencia
de la PCP, la TB puede aparecer en pacientes VIH+ con linfocitos T
CD4 en cantidad superior a 200. Ya que las posibilidades de que un
seropositivo presente TB pueden ser hasta 40 veces más que las de
una persona no infectada por el virus, todos los VIH+ se someten a
una prueba de detección de la tuberculosis, en cuanto se diagnostica
la presencia del virus del sida. El tratamiento de la tuberculosis
se basa en antibióticos; puede ser un proceso algo complejo y largo
en los pacientes con VIH, pero se cura.
· Candidiasis: infección causada por un microorganismo, el
hongo Candida albicans que puede encontrarse en la mayoría de las
personas, si el sistema inmunológico es sano el organismo no
desarrolla la enfermedad. En los seropositivos, la infección puede
producir pérdida de apetito, enrojecimiento o manchas en la boca,
lengua, o en la vagina. El tratamiento de la antifúngicos) cuando la
infección persista o afecta de forma grave a ciertas partes del
organismo (por ejemplo, el esófago). Los elevados niveles de azúcar
pueden favorecer la infección, al revés que el ajo, que parece
presentar ciertas propiedades antifúngicas.
· Citomegalovirus: (CMV) infección viral que podría afectar a
todo el organismo. La enfermedad puede originar diarrea, meningitis
y, con más frecuencia, retinitis (inflamación de la retina) que si
no recibe tratamiento puede derivar en ceguera. Aproximadamente, el
90 por ciento de los pacietnes con sida sufren la infección por CMV.
El riesgo de sufrir la enfermedad por CMV aumenta cuando los
linfocitos CD4 se sitúan por debajo de 100. Los tratamientos del CMV
han mejorado considerablemente durante los últimos 5 años, aunque no
erradican la infección, sólo controlan al virus. La mayoría de los
pacientes VIH+ pueden abandonar el tratamiento específico del CMV
cuando alcanzan un nivel de linfocitos superior a los 200 y siguen
una terapia antirretroviral.
· Herpes: el virus del herpes simple puede provocar herpes
orales o genitales con cierta frecuencia entre los pacientes
inmunodeprimidos, como los VIH positivos. Se trata de infecciones
bastante comunes, pero la gravedad aumenta cuando van asociadas con
el VIH/sida, pese a que puede producirse con cualquier cantidad
delinfocitos T.
· Infecciones por MAC: las siglas MAC corresponden a
Mycobacterium complejo avium-intracellulare, una bacteria que puede
provocar fiebres recurrentes, malestar general, fatiga, anemia,
problemas de digestión y hasta graves pérdidas de peso. La infección
por MAC puede mostrarse con cierta probabilidad entre los
seropositivos con cantidades de linfocitos CD4 por debajo de 50; es
bastante raro que se produzca cuando los CD4 superan los 100. El
tratamiento de esta infección se basa en la administración de
antibióticos, que pueden estar contraindicados con los fármacos
usados en VIH/sida, por lo que es importante que el médico sepa con
exactitud el tipo de terapia antirretroviral que está siguiendo.
· Toxoplasmosis: enfermedad originada por un parásito que
infecta al cerebro provocando conductas alucinatorias, cefaleas
(dolor de cabeza), fiebre, desorientación, cambios de personalidad y
mareos. Tiene más riesgo de sufrirlo el paciente con linfocitos por
debajo de 100. La terapia suele ser muy eficaz, aunque la
toxoplasmosis puede reaparecer.
· Sarcoma de Kaposi: enfermedad que afecta a un 20 por ciento
de los individuos con sida. No se ha determinado completamente su
origen; en un principio se clasificaba como un cáncer, pero
recientemente, se ha vinculado con un tipo de herpesvirus. Si el
sarcoma aparece en la piel no reviste un problema de gravedad, pero
la situación es más grave cuando afecta a zonas internas del
organismo, puesto que requerirá un tratamiento con fármacos
quimioterápicos (empleados en otros tipos de cáncer).
Hepatitis C
La hepatitis C no se considera una enfermedad oportunista en sida,
pero su incidencia entre las personas VIH positivas es muy elevada,
porque la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) se
transmite al igual que el VIH por vía parenteral (pinchazos).
Se calcula que un tercio de los VIH positivos también están
infectados por el VHC. De hecho la hepatitis C se ha convertido en
la primera causa de hospitalización y una de las primeras de muerte
en los enfermos con sida (en un 30 por ciento de los casos).
Al aparecer los nuevos tratamientos contra el sida (la terapia
antirretroviral) se ha alargado la esperanza de vida de estos
enfermos y por eso ahora están apareciendo muchos casos de hepatitis
C. Antes se desconocía este dato porque los enfermos de sida no
vivían muchos años y los síntomas de la hepatitis aparecen varias
décadas después de que se haya producido la infección por el VHC.
Ahora, sin embargo, la hepatitis C se ha convertido en el principal
problema médico al que se enfrentan los clínicos que tratan a los
pacientes con sida. Según los últimos estudios, la evolución es peor
entre los pacientes con las dos infecciones, que los de una sola.
Así, la cirrosis (una de las consecuencias más frecuentes de la
hepatitis C) aparece a los 6,9 años en las personas infectadas por
VHC y VIH, frente a los 23,2 años en los infectados solo por el
virus de la hepatitis C.
A pesar de ello, los expertos confían en que la esperanza de vida de
los pacientes coinfectados aumente y disminuyan las principales
complicaciones de la hepatitis C gracias a los nuevos tratamientos.