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CRÓNICA
DESCUBRIENDO A PEDRO LEMEBEL
El escritor chileno, que se forjó en la lucha contra la dictadura de Pinochet, llegó a Lima precedido de fama de artista contestatario y cuestionador y por eso quisimos conocerlo.
Por Jorge Alberto Chávez Reyes |
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La primera impresión que se tiene de él es que se trata de un travesti ya retirado de las calles que conserva aún esa coquetería casi de dama, casi de prostituta. Con un pañuelo negro en la cabeza, negro el atuendo y negros los zapatos de taco aguja, Pedro Lemebel parece distante sentado a lado de quienes se encargarán de presentarlo y comentar su obra, antes de empezar su segundo encuentro con el publico de Lima, esta vez en el Centro Cultural de España.
Luego de la introducción a cargo de Jorge Bracamonte, historiador y presidente del Movimiento Homosexual de Lima, la primera en hablar es Violeta Barrientos, escritora, profesora, abogada, lesbiana. Ella comenta sobre la obra de Lemebel y le plantea al escritor preguntas sobre la relación entre el arte y el travestismo, la integración de los travestis en el movimiento GLBT y sobre el porqué de la casi nula presencia de mujeres travestis.
A su turno, Oscar Ugarteche, escritor, economista, profesor universitario, gay empieza comentando que conoció a Lemebel hace 20 años cuando viajó a Chile para entrevistarlo, en una época en que los contactos con los escritores y políticos de izquierda debían hacerse en la clandestinidad. Corrían los tiempos de Pinochet antes del referéndum. Ugarteche hablo del fenómeno político que fueron las “Yeguas del Apocalipsis”,colectivo formado por Lemebel en aquella época que se enfrentó a la dictadura recurriendo a la subversión de los símbolos del machismo y el militarismo imperantes.
Finalmente, podemos escuchar y empezar a conocer a quien ha sido la razón de que estemos allí sentados en la segunda fila del auditorio. Empieza leyendo un texto mientras en la pantalla detrás de él se proyecta un video en el que se le ve cubierto de ladrillos y prendiéndose fuego para formar una cruz luminosa. El texto habla de la hombría, de la hombría que no aprendió en los cuarteles haciendo el servicio militar, sino que aprendió enfrentando a quienes se burlan y lo llaman marica y recorriendo las calles de noche en busca de sexo pero también de amor. Habla también de subversión y se proclama más subversivo que los marxistas de izquierda que lo miran de reojo y se mantienen distantes para no debilitar la revolución incluyendo maricones. Y es que ellos que creen ser subversivos son, de la cintura para abajo, idénticos a los derechistas conservadores más recalcitrantes.
Terminada su primera performance, Lemebel cuenta un par de anécdotas que hacen reír a la audiencia. Nos habla de su encuentro con Miguel Bosé y del beso en la boca que le dio a Joan Manuel Serrat. Luego, y para terminar nos lee un poema que trata del incendio ocurrido en la discoteca gay “Divine” de Valparaíso en 1993, un crimen aún no esclarecido en el que murieron muchos homosexuales y travestis. La lectura es acompañada de música disco interpretada por Grace Jones, esa música que no dejó de sonar mientras las luces seguían brillando y las “locas” ardían en el fuego producido por un “corto circuito”. Es un poema dramático no exento de toques de humor que la audiencia premia con un aplauso entusiasta.
El artista contesta algunas de las preguntas planteadas por los panelistas y el público y se despide, se aleja caminando despacio sobre sus afilados tacones, con el pañuelo cubriéndole la cabeza y el maquillaje ligero que apenas logra disimular el cansancio de un par de días de actividad intensa descubriendo Lima y dejándose descubrir también |