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REPORTAJE | ||||||||||||||||||||||||||||
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300 : épica surrealista
por JORGE ALBERTO CHAVEZ REYES
Se trata de una
película de aventuras, de batallas increíbles, que gracias a su l
tratamiento y concepción consigue sumergir al espectador
en la propia batalla. La banda sonora que acompaña la
espectacular puesta en escena acompaña y da énfasis a las
escenas más tensas. 300 es un file muy bueno que dejará satisfechos tanto a los aficionados del cómic original como a quienes jamás lo leyeron, pero son amantes de las emociones fuertes.
Advertencia para los aficionados aficionados a la historia, no busquen la fidelidad cabal con los hechos reales.
¿Propaganda norteamericana contra Irán?
Aunque las intenciones de los realizadores de 300 no hayan tenido ni una pizca que ver con la política internacional de los Estados Unidos, lo cierto es que por la coincidencia entre la ubicación geográfica de la historia que cuenta la película y el polvorín creado por George W. Bush, el gobierno de Irán a colocó en su mira.
Según el presidente Mahmoud Ahmadinejad, el hecho de que la película retrate a los iraníes (en la película se habla de los persas, antepasados de los actuales iraníes) como salvajes implica una guerra psicológica que las potencias mundiales propician contra su país. Y aunque en el mensaje televisivo que dio en ocasión del año nuevo iraní, Ahmadinejad no mencionó el nombre de la película sí dijo que el film intentaba "falsificar la historia". Algo en lo que parecen coincidir sus compratriotas que expresan el descontento por el film que todavía no vieron -y probablemente nunca verán en los cines dada la restricción impuesta por el gobierno a las películas occidentales-, en los principales medios del país. "Hollywood les declaró la guerra a los iraníes", tituló el diario Ayende-No .
Claro que ellos no fueron los únicos en notar el trasfondo de 300 . Algunos críticos norteamericanos dijeron que en la ficción existe cierto enfrentamiento entre los valores occidentales y los orientales. Especialmente cuando muestra a los persas como un pueblo decadente y sexualmente perverso y a los espartanos como las más nobles de las personas.
AUTOR Y DIRECTOR
Frank Miller es uno de los dibujantes y guionistas de cómics americano más reconocidos tanto por los aficionados como por la crítica profesional. Participó en diversas series de la Marvel y de DC, como Batman, Daredevil, Lobezno, Electra… Aunque una de las más conocidas, tal vez por su adaptación cinematográfica, es Sin City.
Una de las obras
que resulta más impactante en cuanto a plasmación gráfica y
desarrollo sobre el papel es sin duda 300, en la que plasma
de forma impactante y extremadamente visual la batalla de las
Termopilas, desde el desafío de Leónidas, hasta el fin de su
vida abatido por las flechas.
El filme presenta
un estilo nada común. Se ha tratado digitalmente el el color y el
contraste para que prime el color cobre por encima del resto,
al igual que en el cómic original. EL REPARTO
Gerard Butler (El fantasma de la ópera) fue el primer actor elegido para participar en la película, en el papel protagonista del rey Leonidas. . Más tarde se sumó Lena Headey (El secreto de los hermanos Grimm) para interpretar a Gorgo, la mujer de Leonidas, cuyo papel también fue ofrecido a Sienna Miller y Silvia Colloca. (08/10/2005). El reparto se completa con David Wenham, Dominic West, Vincent Regan y el brasileño Rodrigo Santoro.
HABLAN LOS PROTAGONISTAS:
Rodrigo Santoro ( Jerjes): "Fue realmente extenuante hacer de dios-rey"
"Fue un viaje ególatra, aunque detrás de toda esa fachada esconde algo más", confiesa Santoro.
El actor brasileño Rodrigo Santoro ha
presentado con su última película, el cómic '300' llevado al cine
por Zack Snyder, en el que da vida al rey de los persas Jerjes, un
trabajo "extenuante" diferente a todo lo que ha hecho en Brasil.
"No podía mirarme al espejo, mi personaje era tan extremo y tenía un ego tan enorme que tuve que hacer uso de toda mi imaginación para creérmelo".
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Oh,
extranjero, informa a Esparta que aquí yacemos
HEROÍSMO CLÁSICO
El historiador
griego Heródoto de Halicarnaso cuenta, en uno de sus
nueve libros, con detalle milimétrico la batalla de las
Termópilas, donde el Rey de Esparta Leónidas, con
trescientos soldados de su guardia se enfrentó con más de un millón
de persas, a las órdenes de Jerjes I. El guionista y
dibujante Frank Miller adaptó esta epopeya al cómic y
el director de cine Zack Zinder la ha llevado al cine con un
estremecedora visión esta impactante historia.
Jerjes I,
emperador de Persia al mando de su numeroso ejército ( las fuentes
clásicas le atribuyen entre 250,000 y 1 millón de soldados) s se
propuso invadir y conquistar Grecia. Envió emisarios a las ciudades
griegas exigiendo su rendición . En Esparta, conocida y temida por
sus ciudadanos guerreros, el Rey Leónidas, respondió
asesinando a los emisarios. Tras ello solo existía una opción para
los Espartanos, acudir a la guerra, aunque el oráculo no les fuera
favorable.
Jerjes cruzó el
Egeo por el estrecho de los Dardanelos construyendo un "puente"
hecho con cientos de barcos colocados uno al lado de otro, y llegó
al norte de Grecia. En las Termópilas, estrecho paso entre las
montañas y el mar y paso obligado de los persas en su camino hacia
el sur,
300
hoplitas espartanos
esperaban la embestida del ejército persa. Jerjes pensó que
los espartanos huirían al ver la magnitud de su armada, pero esto no
ocurrió y , luego de cuatro días de batalla, envió un emisario a
Leónidas, rey de Esparta, exigiendo que entregaran sus armas si no
querían ser destruidos, a lo que Leónidas respondió: "Ven
a buscarlas tú mismo".
Oh, extranjero, informa a
Esparta que aquí yacemos,
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Dibujo que representa un hoplita griego
Friso que muestra a los famosos arqueros persas
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LOS HOPLITAS GRIEGOS
El armas ofensiva característica de un hoplita era una lanza de acometida denominada sarisa, hecha de madera, de unos dos metros y medio de longitud y provista de punta y contrapeso de hierro o bronce. Junto a la lanza portaba una espada corta para el combate cuerpo a cuerpo. Para su defensa, el hoplita iba protegido por grebas, casco metálico y, dependiendo de las épocas, por una coraza o loriga de cuero con placas o mallas sobrepuestas. Este equipamiento estaba completado por el arma defensiva que daba nombre al soldado, el escudo hoplita u hoplón, fabricado en bronce o de un armazón de madera o mimbre recubierto de piel, cuyo diámetro oscilaba entre los ochenta y los noventa centímetros. El armamento hoplita evolucionó desde los primeros tiempos de su creación buscando una mayor ligereza que le permitía maniobrabilidad en el combate. Con el tiempo los brazaletes y las protecciones de los muslos o quijotes fueron desapareciendo. Como lanza supletoria se comenzó a utilizar una jabalina
La coraza de bronce se sustituyó por una casaca de lino o cuero que estaba reforzada por con piezas metálicas.
Como es natural esta colección de armas y equipamiento militar no era barato y el equipo requería una importante inversión, aproximadamente unas cien dracmas áticas, que se ha estimado equivalente al salario trimestral de un obrero cualificado, inversión que, en la Atenas del siglo V, sólo podían permitirse los ciudadanos pertenecientes a una de las tres primeras clases censatarias.
Entre las clases acomodadas de la población ateniense, la tercera de ellas, la de los zeugitas, formaban el grueso de los efectivos hoplitas.
Los cuerpos auxiliares, que formaban el cuerpo central o nervio de la falange, acompañaban a ésta multitud de soldados, peltastas, psilites, se nutrían de las capas más desfavorecidas de la población, incluidos los esclavos, que solían actuar como escuderos de sus amos.
La eficacia de las falanges hoplíticas se basaba en la solidaridad, base de su cohesión. La ley más estricta era no abandonar a los compañeros de filas y, por lo tanto, aguantar las posiciones.
Esta lealtad al cuerpo se inculcaba desde pequeños a los muchachos espartanos a través de la férrea organización de su vida cotidiana, mientras que en Atenas se conseguía a través del agrupamiento de los hoplitas en tribus, Así funcionaban en el seno de la falange relaciones naturales de apoyo y ayuda mutua regidas por el parentesco, la vecindad o la amistad.
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