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Fuego
Cruzado y el SARM:
El horror
y la promiscuidad
El
sábado 23 de enero ví "Fuego
cruzado", un talk-show en
canal 9 súper
sensacionalista. Hicieron su debut con el tema más
sensacionalista que pudieron "La nueva peste de los
homosexuales: el SARM".
Conducido
por dos ineptos, como es típico en los programas de este
corte, Álamo Perez Luna
(recordado por muchas cortinas de humo en el régimen de
Fujimori) y Mariela
Patriú (una ‘calabaza’ que
no acepta tal condición y tiene pretensiones de
intelectual). La 'intrépida reportera' viajó al corazón
del mal, a una comunidad gay en Estados Unidos, e
interceptaba a los hombres gays
y mujeres lesbianas para primero señalarlos como agentes
de contaminación, luego para juzgarlos. La intención era
mostrar la diferencia de la "conciencia" de los
gays gringos con la
"ignorancia" de los gays
cholos.
Una
de las cosas más inaceptables de ese programa fue el uso
indiscriminado de imágenes colgadas en los primeros
enlaces que da Google, y que
vienen de grupos conservadores de derecha, que han sido
los verdaderos responsables de la propagación mediática
de esta 'superbacteria'. Estas imágenes no son solo
sensacionalistas, sino que buscan generar pánico. Esto
es lo primero que hacen en el programa, asustar a la
gente. Pero obviamente ahí no puede quedar el asunto, el
horror necesita hacerse cuerpo, y sobretodo de ciertos
cuerpos que ocupen posiciones excrementicias.
La
Patriu no duda en hablar de
grupos de riesgo, y convertir esta categoría biomédica
en una categoría identitaria
que tiene que ser asumida inevitablemente por todo
disidente de la heterosexualidad normativa. El resultado
de la desidentificación o
del pequeño cuestionamiento a esta heterónoma
adjudicación, generaba en esta locutora horror y
desaprobación. Recuerdo particularmente la intervención
de Alex Otiniano, quien le
dijo a la Patriu que no solo
'ellos' eran grupos de riesgo, sino que ella no sabía
por ejemplo lo que hacía su pareja cuando ella no estaba
con él. Lo que él logra hacer por un momento es implicar
a la conductora en la categoría "grupo de riesgo".
Obviamente, ella parece no caer en cuenta o en verdad es
tan estúpida que no se dio cuenta. También recuerdo la
intervención de Namyn
Tomoico, una transexual de
la farándula, a la que la conductora le pregunta también
si se sentía parte del 'grupo de riesgo'. Y ella
contesta que no ante la atónita
seudoperiodista, lo que hace la artista es
desplazar la categoría e introducirle ambivalencia que
para la normatividad que representa es simplemente
inaceptable.
La
Patriu no solo cree en la
'conciencia de clase' sexual, sino que también cree que
las relaciones de dominación deben aceptarse como parte
de la materialidad corporal que finalmente se trasluce
como en un cristal, que sería una categoría
identitaria.
Todo lo anterior tiene como fin generar horror, pero
identificarlo y hacerlo funcional al sentido común. Y
eso es importante resaltarlo porque aquí no importa la
verdad, sino lo 'verídico', es decir lo que puede ser
creíble o lo que puede ser verdad. Por ello siempre
apelan al sentido común para habalr
de esta "peste rosa". Nadie en el programa por ejemplo
se preocupa por una mejor administración pública de
servicios de salud o de educación.
"Grupo de riesgo" es una categoría que se justifica con
el uso de otra categoría: "promiscuidad". Promiscuidad
finalmente es toda disidencia de la heterosexualidad
normativa también. Por ello lesbianas,
gays, putas, trabajadoras
sexuales, etc. son 'promiscuos'. Estos cuerpos se
convierten en cuerpos que están obligados a revelar 'su
verdad' a la ciencia médica, a diferencia del
"esperable" rubor de la conductora cuando habló de sus
propias experiencias sexuales en referencia a otro tema.
La categoría "promiscuidad" necesita ser
problematizada, porque
lamentablemente el mecanismo de saber/poder que es, es
naturalizado también por muchos
gays (como en la columna "El Observador
ciudadano" de diariodelimagay.com). Allí se dice en
pocas palabras que son los gays
promiscuos los que 'manchan' y contaminan a los demás
gays, monógamos,
profesionales, no amanerados, etc. Este es el mismo
mecanismo que usaron en el
programa fuego cruzado, focalizar los miedos en ciertos
cuerpos funcionales y permitir que otros muchos cuerpos
se vean liberados de culpa.
También me resultó incómoda la 'justificación' de la
existencia de cuartos oscuros, salas de video y saunas
gays (por parte de los
activistas gays) apelando a
la exclusión social, que obliga a los
gays a tener un sexo sucio.
Parece que no existe posibilidad de hacer articulaciones
diferentes del sexo. El Sida y ahora el SARM son
postulados como habitantes de estos sucios espacios,
finalmente estos cuerpos son convertidos en cuerpos que
son desbordados por sus 'sexualidades asesinas'.
Asesinas es la palabra clave, porque finalmente si el
SARM era importante en ese programa se debe a que estos
cuerpos pueden contaminar a la población 'general'. Lo
que pase per se a estos
cuerpos excrementicios, no importa. Lo inaceptable e
irresponsable es como se dijo "que un inocente niño la
contraiga". No solo allí se producen vidas que importan,
y otras vidas que no lo son, sino que se nos obliga a
salvar estas que sí son vidas con un sacrificio que no
es pensado como tal, aceptar como identidad la categoría
grupo de riesgo, dejar de tener sexo no normativo ¿como
si se pudiere hacer eso?, y si se puede sería mejor no
tirar con nadie. Allá los ingenuos.
Giancarlo Cornejo
Salinas |