“MI MUNDO ROSA”

 

Desubicada Justa

(cuestionamiento a los gays contestatarios)

                        Una persona desubicada es aquella que vive una realidad que no es la suya, una persona justa es aquella que respeta a los demás esperando también ser respetada. Supe que ambas palabras son como el agua y el aceite, es decir no necesariamente compatibles gracias a una experiencia de cuando fui : “MAESTRA DE UN INSTITUTO”.

                         Era el año 2000 y me hallaba sin trabajo, así que empecé a revisar las solicitudes de empleo en los diarios de los domingos, hasta que vi uno que realmente me sedujo: “ Instituto Superior busca profesor para el curso de Desarrollo de la Personalidad y Liderazgo”

                         Ni “corta” ni “perezosa” envié mi currículum a la dirección que allí aparecía, esperando que la faena sea la usual: miles de curriculums que las agencias reciben a diario y que terminan en los baños cuando no hay dinero para el papel sanitario y entonces ... ¡Rayos! Mi pesimismo se fue al carajo cuando a la semana me llamaron para informarme que había sido pre-seleccionado y deseaban hacerme una entrevista personal para el puesto.

                         Y fue asi que me enfrente nuevamente al dilema : había jurado a los mil vientos que no volvería a vestir un “sastre”, y tuve que hacerlo, para la “aburrida formalidad” que exige una entrevista de este tipo.

                         De igual modo como comprenderán, tuve que desempolvar una corbata de mi guardarropa, que hiciese juego con mi “vestido” claro.

                         Era verano entonces, y ¡estábamos a 31°C!, era realmente tedioso y sofocante usar tales prendas en dicha estación, pero finalmente el esfuerzo tuvo su recompensa: pues obtuve el empleo.

                        Entonces pase a formar parte del selecto staff de profesores de “CIMAZ”, un Instituto Superior Tecnológico que enseña a las “calabazas de 20” (chicas jóvenes y frívolas) como cruzar las piernas de la mejor forma a la hora de estar frente a sus respectivos jefes, y claro obviamente necesitaban de la experiencia y buen gusto de una “maestra” que hubiese aprobado con un “A “el curso de etiqueta social de Naomi Campell , ¡Ups! 

                        Y bueno, dicen que soñar no cuesta nada, lo cierto es que iba a dictar mis clases sin usar corbata (pues el calor era infernal), a pesar de que era una obligación el usarla, hasta que un buen día la coordinadora académica se acercó y me dijo: “profesor, los maestros aquí deben usar corbata como parte de su uniformidad frente a los alumnos”

                        Cuando me dijo eso solo atine a responderle muy digna y respetuosamente:

                        “Bueno, si se trata de uniformidad creo que Ud. debería venir en “BIKINI,” haría un juego maravilloso con sus sandalias”.

                         Y entonces sin mas, decidí presentar mi carta de renuncia, no estaba dispuesto a coactar mi gusto en el vestir por nadie y mucho menos por una pelirroja que vestía traje sastre con unas sandalias de $ 15. dólares. La verdad es que no lucia tan mal, pero creo que así como las mujeres y hombres heterosexuales que ocupan puestos respetables en sus trabajos tienen el derecho de vestir cómodamente, “nosotras” también deberíamos tener el mismo derecho e intentar, por que no, ganar el titulo del “maestro fashion”. 

                        No pude evitar preguntarme ¿no será, que en el fondo, la libertad de expresión que tenemos los hombres no es tan plena como la de las mujeres? ¿hay un molde para cada uno, como si se tratasen de tortas y no de personas con individualidades, criterios y gustos? Finalmente, en una sociedad como la nuestra, que alberga rezagos de micromachismo ¿resulta la vanidad gay un atentado a las formas tradicional, conservadora y “encorbatadamente” masculinas?

                        Lo cierto es que a partir de entonces no puedo obtener ya el titulo de “El Maestro mejor vestido”, sino mas bien otro, del cual me sentiré orgulloso siempre : una chica “DESUBICADAMENTE JUSTA”

Karrie

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