NOTICIAS

NACIONALES

INTERNACIONALES

ORGULLO GLBT 2006 EN EL PERÚ Y EL MUNDO

DEPORTE Y ESPECTÁCULO GLBT

REPORTAJES

ESPECIALES

OPINIÓN

NOTAS DESDE EL ARCO IRIS por Susel Paredes

EN MI OPINIÓN

LETRAS ROJAS por Ho Amat y Leon Puño

UNO COMO TU

PALABRA DE LOCA

MI MUNDO EN ROSA

LECTURA RECOMENDADA

SECCIONES
SALUD

REVISTA DE LIMA GAY

CINE DLG

LOS CUENTOS DE JORDI

ORGULLO GLBT PERÚ

El AMOR NO DISCRIMINA

WEBSURFING(enlaces)

CONTACTOS

<Me llamo Matías.>

<Tengo 19 años. >

<Mido 1.83, peso 77 kilos, de pelo castaño y ojos cafés. >

<Soy moderno / activo>

 <Soy muy guapo.>

 <Mi nombre no es real.>

 <Mi edad y mis características, sí.>

 <Aunque mi vida no parece ser real, tampoco.>

<Tengo mucho que decir.>

<No, no tengo sitio.>

<Pero tengo una novia.>
<Que no amo para nada.>

<No, no soy bisexual.>

<Y sí, soy muy guapo.>

><Pero no quiero tener sexo, no por ahora.>

 <He recorrido mucho hastaahora, ¿sabes?>

<Que cómo fue mi primera vez>

<Desastrosa, como la de todos.>

<No existen profesores guapos, que hagan horas extras de sexo
oral.>

 <No existen amigos/amantes que lo amen a uno en serio.>

 <Seamos>francos las películas porno gay son las peores actuadas.>

<Y es tan fantasioso que uno desearía su primera vez así.>

 <Que qué busco.>

<Novio.>

 <No, no pareja.>

<Novio.>

> > >

1.- EL GAY DEL MEDIO

Hoy es un mal día. Siempre es un mal día cuando no hay nada que hacer. Cuando doy vueltas y vueltas. Hoy es viernes, no hay nada que hacer. La política y las noticias del exterior chocan, rodean en mi cabeza y me valen un pito. Tanto así que decido no oír, al menos no por ahora. Es tan mal día que cuando regresé a mi casa luego de clases no encontré a nadie esperándome. Mi celular ya no suena. Estoy en decadencia.  No tengo amigos. No tengo novio, ni siquiera novia. Estoy solo y soy gay.  Para colmo de mi desgracia parezco estar engordando de manera inversamente proporcional a las ganas que tengo de comer. Genial, apunto. No como nada y engordo. Seré un gay decadente, viejo, gordo y solo. Tengo 19 años y solía ser muy flaco hasta ahora en la mañana, cuando me di cuenta de mi decadencia. Razono con algo de lógica: He tenido enamoradas toda mi vida y hasta ahora sólo las había contemplado gemir, gritar, hacer malabares y vomitar para evitar todo tipo de alimento. Sin embargo, los hombres solemos ser diferentes, porque nos importa poco nuestro peso, menos aún qué comemos. Yo sé que el gym freak come como loco; carne, proteínas y carbohidratos y se alimenta de su propio ego; suelen ser pasivos y lo ocultan al punto de ofenderse si les dices lo contrario. Pero yo no soy ni gym freak,  ni lo suficientemente loca como para preocuparme por lo que como; suficiente tengo con mi existencia. Es una joda ser el gay del medio; el moderno atascado entre dos mundos. Entre el heterosexual y el homosexual. Entre los viejos y los muy jóvenes. Entre los activos, que creen ser tan machos como sus modelos heteros y que no se atreven a tocarles, ni siquiera verles, las pichulas a sus amantes. Yo no entiendo si es que tratan de imaginárselos como mujeres, o simplemente no les atraen los penes (¡por Dios, de lo que se pierden!). Por otro lado está el gran grupo de pasivos extraños, aquellos que parecen limitar su existencia a mirarse en un espejo y a) o no se dan cuenta que son afeminados, b) aún creen que al crecer les crecerán tetas y se parecerán a sus madres y hermanas (siempre tienen madres o hermanas) o  c) están horrorizados de ver esa maldita cosa (pene) entre sus piernas, donde Dios no lo quiso. Como digo estoy en medio de todo. Ando por la calle, hasta me crece barba, mido 1.83 y mis ojos son cafés como el café muy cargado, pero hasta ahora no me entiendo. Nunca se me sale la mariconada, creo que no hay en mí de eso, y es tan trágico. Tampoco me creo a mí mismo que soy heterosexual, porque lloro con películas y muevo la pierna con canciones de divas, que normalmente detesto. Y es que siento representar a todos los gays como si fueran una especie animal o algo por el estilo. No creo en los paradigmas homosexuales; al menos no creo creer, pero me deja poca ilusión, eso de estar en el medio de todo, literalmente en el medio. ¿Algún sitio para nosotros?

2.- MUJERES Y TRAVESTIS

Hace ya algún rato que ando dando vueltas.

Salí a la calle y fumé un cigarrillo. Qué más puede hacer uno en una estúpida tarde de invierno.

 Qué más puede pedir uno, si no tiene a nadie con quien conversar o verse.

 Es tonto. Soy tonto, concluyo

Debe haber miles, tal vez hasta un millón de gays esperándome, esperando conocer a alguien tan tonto como yo y ellos mismo.  Pero ¿dónde están? Sólo veo un montón de hombres apurados, sonrientes, esperando verse con sus novias o novios secretos.

Tal vez si fuese un travesti todo sería más fácil. Me mirarían y seguramente irían corriendo a buscarme, aquellos interesados. Pero soy estúpidamente normal. Exageradamente masculino para ser homosexual y curiosamente guapo para un gay normal.

Dicen que los travestis son las mejores mujeres. Es lógico, son la representación de lo que un hombre busca en una mujer. La imagen de lo que un hombre cree que es una mujer.

Yo no soy una mujer, ni busco serlo. Busco alguien como yo, capaz de ser hombre y seguir siendo hombre incluso en la cama y en los momentos más cursis.

Estoy solo. Capaz y por eso, no sé. No soy capaz de poner mi foto en la portada del blog. No soy capaz de salir a la calle con un polo pegado o mostrar mi mariconada públicamente. No soy capaz de nada.

Mi enamorada es una perra. No soy capaz de tirármela. Me cago de miedo, lo siento. Hace algunos días que tiene metido en la cabeza que quiere tirar, y yo no puedo hacer nada. Voy a terminarle. Es buena gente y todo, pero tiene un par de tetas que le sobran, y le falta algo en la entrepierna, que a mí me encanta.

Por Dios, ya entiendo por qué los travestis les quitan el trabajo a las mujeres.

Amigos, sigan mi consejo, nunca, nunca  se metan con una mujer.

matiasvicuna@hotmail.com
 

3.- Confieso que he pecado y he vivido

He sido homosexual desde que tengo uso de razón. Pero no desde la primera vez que bajé un cierre de pantalón o me lo bajaron a mí. Me rehúso a pensar que he sido producto de una violación o del hecho de problemas afectivos graves.

No he pisado una iglesia en mucho tiempo. Casi nunca, por el miedo y el terror a las cruces y los santos ensangrentados, los muros enormes y las columnas neoclásicas. Y debe ser por ello que en mí no hay culpa.

Me crié como un hombrecito, en una familia decente y de buenos recursos. Nunca tuve religión confesa y a los 6 años ya sabía la burla que era el catolicismo. Tengo piernas fuertes y ojos bonitos que le gustan a más de un hombre que anda por ahí y no suele confesar su inclinación tan fácil como yo.

Soy tan contradictorio como real; les digo la verdad, yo jamás dije a nadie que soy gay, y no sé si lo sabrán o no. Me horroriza ver a mis padres en mal estado, peor aún por algo que ha de ser tan natural para mí, como horrible para ellos. ¿En nosotros no ha de existir lo natural o sí? Debemos de ser producto de algo, si es que no saben qué somos. El problema es que ellos mismos no saben qué son. Yo tampoco.

Confieso que he pecado y he vivido. He dormido con hombres más de una vez, y me siento tan bien después, antes y sobre todo durante, que la culpa ha de esgrimir mis pecados. Tengo la libertad de sentir en mí mismo la sin razón de la presión social y lo inconcluso de sus intenciones hacia mí. Nunca fueron reales, nunca me dijeron si querían matarme, internarme o simplemente obviarme.

Tengo derechos y libertades civiles dice el artículo 1 de la constitución, pero no me imagino besándome más que en un baño o en una alcoba sucia. Sucia sí.

 He tenido novias inocentes, rubicundas que insospechaban mi estado, y si hoy lo supieran  comprenderían de una vez y por todas, por qué jamás pasamos de tercera base. Nunca me he vestido de mujer, porque no sé lo que es ser mujer y hasta cierto punto me repugna. No confío en nadie que sangre cada mes y no muera, y peor aún amo mi condición de hombre, y mis manos y mi verga, y amo las manos y las vergas de otros hombres como yo.

Soy el que pesa poco en las políticas de estado de cualquier gobierno, pero somos tantos que la vida ha de obviarnos, yo mismo lo hago. Me oculto en las sombras de mi rostro guapo y consigo sólo amores pasajeros que cubren alguna calentura de vez en cuando.

 Tengo la seguridad que apenas pueda, gritaré, fuerte, calato si quieren, que soy gay. Admiro a los travestis, transexuales y drag queens con todo el fervor de mi espíritu indómito. Son reales y la única forma de ser real, como los niños o ellos mismos, es cuando se trata de sueños. Yo no. Yo no vivo la realidad. No vivo en sueños, no vivo en nada. Un universo paralelo es el nuestro, hijos de la nada, amantes de la nada, perdedores. El no-ser es un estado y ahí estamos todos nosotros.

matiasvicuna@hotmail.com
 

4.- SOLO

Webón. Había tomado mucho y los ojos me reventaban. Tampoco podía ver. Salí del cuarto lentamente, disfrutando cada momento.

 No era un placer sexual. Había renunciado voluntariamente a continuar teniendo sexo con ese tarado. Había renunciado ha obtener más placer de aquel imbécil totalmente reemplazable. Me dolía la pinga.  No pude pensar más que en lo estúpido que era aquel hombre, en lo estúpido que era yo mismo.

Tengo 19 años y he tenido unos 20, tal vez 30 encuentros casuales. Hola, qué tal, cómo hacemos, muy bien, qué onda. In-out, nada más.

Había renunciado dolosamente a esto. No quiero volver más a sentir la respiración de un extraño tan cerca. Nunca más sorberé saliva de quien no ame. Capaz y hasta no ame jamás. No importa.

Nos conocimos por internet (¿innovador?).  Era muy guapo, yo acostumbrado a serlo también. Nos encontramos y hablamos un par de cosas en un parque de Miraflores. Tomamos un trago, conversamos de nada.

El hombre este era castaño, ojos muy claros, algo bajo y flaco, demasiado creo. Excepcionalmente torpe, sin temas, totalmente egocéntrico. No pude más, me enamoré. Creí que era el hombre de mi vida; me ocurre siempre. Cuando llegamos a su cuarto, sentí que me ahogaba, que el suelo se iba lentamente alejando, entré en pánico.

Lo miré. Él ya estaba haciendo el amor con él mismo.

Ahora, estoy solo.

matiasvicuna@hotmail.com

 

VOLVER A PRIMERA PLANA