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«Ha sido un gran error transmitir a
los jóvenes la idea de que el sida se cura»
Luc Montagnier ,
codescubridor del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), afirmó
que en la lucha contra la enfermedad «aún quedan muchos esfuerzos
por hacer» durante una vista a Granada (España) en la que participó
de un encuentro con estudiantes de Medicina y Farmacia y en en una
mesa redonda sobre cooperación internacional.
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Luc
Montagnier |
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Luc
Montagnier (Chabris, Francia, 1932) es doctor en Medicina y
licenciado en Ciencias por la Universidad de Poitiers, donde
en 1955 inició su actividad docente. En 1972 fue nombrado
director de la Unidad de Virología del Instituto Pasteur de
París.
En su laboratorio fue identificado en 1983, por primera vez,
el VIH como causante del sida, una enfermedad que comenzó a
matar homosexuales a comienzos de los ochenta y que hoy ha
causado la muerte de más de 25 millones de personas en todo
el mundo. El virus fue obtenido de los ganglios linfáticos
de Fréderic Brugière, un gay francés que enfermó y falleció.
El descubrimiento resultó controvertido porque Montagnier
envió muestras del virus a su colega norteamericano Robert
Gallo, del Instituto Nacional de la Salud de Bethesda (Maryland).
Este publicó el hallazgo como propio y elaboró un test
diagnóstico del VIH.
La controversia terminó en 1987 cuando los presidentes de
ambos países, Ronald Reagan y Jacques Chirac, proclamaban a
ambos científicos codescubridores y, de paso, acordaban
compartir al 50% los beneficios procedentes de la
comercialización de las pruebas del VIH. Con posterioridad,
Gallo y Montagnier han colaborado en diversos proyectos
juntos.
El virólogo francés es Caballero de la Legión de Honor
francesa y ha recibido numerosos premios y distinciones a lo
largo de su carrera. En el 2000 recibió, junto a Robert
Gallo, el Premio Príncipe de Asturias de Ciencia y
Tecnología.
En la actualidad, el médico francés preside la Fundación
Mundial para la Investigación y Prevención del Sida,
auspiciada por la Unesco, que ha creado varios centros de
investigación y formación de profesionales en países
africanos. |
Al codescubridor del Virus de
Inmunodeficiencia Humana (VIH), embarcado en los últimos años en la
lucha contra la expansión del sida en África, le dio tiempo a
visitar la Alhambra. «Me han dicho que tengo que verla», dijo el
médico a sus acompañantes nada más bajar del avión.
-En África coinciden la escasa implantación del preservativo como
medida preventiva frente al contagio del VIH y la insuficiencia de
recursos para ofrecer tratamiento antirretroviral a todos los
pacientes. ¿Cómo es la situación?
-No es satisfactoria. Hay una gran incidencia de la infección y mu-chos
pacientes sin tratar. Los me-dios de prevención no están parando la
propagación del virus. Las mujeres no pueden negarse a te-ner
relaciones sexuales sin protección y el 60% de las nuevas
infecciones se producen en mujeres. Ellas se lo pasan a los niños:
la transmisión del virus se produce durante el parto y a través de
la lactancia materna. El problema es que en África, sin lactancia
materna, muchos niños mueren de otras enfermedades. Por eso es
importante un tratamiento que proteja a los niños después del
nacimiento.
-¿Cuál cree que será la situación del sida dentro de unos años,
no sólo en lo que se refiere a África, sino también en Europa y
Estados Unidos? ¿Es optimista?
-Está claro que el sida es menos importante en los países del Norte.
Pero se han olvidado un poco las prácticas de prevención. Ha pasado
toda una generación y los jóvenes no prestan mucha atención a las
campañas de prevención porque se les ha transmitido la idea de que
el tratamiento cura el sida. Eso es un gran error. El tratamiento
permite evitar las infecciones más graves, pero el virus no se
elimina. El objetivo de mis investigaciones es encontrar un
tratamiento que erradique el virus tras la triterapia, una vacuna
terapéutica. Se trata de estimular el sistema inmunitario de la
persona infectada para controlar el virus.
-¿Y la vacuna preventiva?
-Eso no funciona.
-¿Por qué?
-Por muchas razones.
-Usted subraya la importancia de factores distintos a la
infección por VIH que influyen en el desarrollo del sida. ¿Cuáles
son?
-Hay factores infecciosos que juegan diferentes papeles, pero que
finalmente determinan la virulencia y la variabilidad del virus. El
gran poder del virus del sida es su hipervariabilidad. Si
encontramos los factores de variabilidad se podrá controlar
totalmente la infección.
-En alguna ocasión ha subrayado la importancia de los factores
psicológicos en la lucha contra el sida.
-Nuestro sistema inmunitario está influenciado por nuestro sistema
psicológico; es lo que se llama neuroinmunología. Quien tiene una
depresión nerviosa puede tener también una depresión inmunitaria.
Hay personas que desarrollan un cáncer después de un acontecimiento
familiar grave. Con el sida es parecido: hay mucha gente expuesta al
virus que no se infecta porque tiene una buena respuesta
inmunitaria. También son muy importantes otros factores, como la
nutrición: hay que tomar antioxidantes, porque los radicales libres
deprimen el sistema inmunitario.
-En los últimos años defiende las virtudes de un preparado de
papaya fermentada en la mejora de enfermedades como el parkinson o
el sida. ¿Hay ensayos que respalden su teoría sobre ese preparado?
-Yo no pretendo que ese preparado, que contiene moléculas que
potencian los antioxidantes, pueda curar estas enfermedades. No
puede sustituir el tratamiento antiviral, pero sí ser un suplemento
de la triterapia, ya que puede estimular el sistema inmunitario y
ayudar a combatir el virus. Se están desarrollando ensayos clínicos
en el centro de Abiyán (Costa de Marfil). En el parkinson y el
alzheimer, como en otras enfermedades degenerativas, hay estrés
oxidativo y por eso son importantes los antioxidantes.
-¿Cree que el mundo ha hecho lo suficiente en los últimos 25 años
en la lucha contra el sida?
-No podemos estar satisfechos, ya que la epidemia está ahí. No hemos
acabado con el sida. Faltan muchos esfuerzos por hacer: a nivel de
investigación, de cooperación internacional... La epidemia no ha
parado.
-¿Ha habido errores en el manejo de la epidemia?
-Cuando miras atrás, siempre se puede hacer mejor de lo que se ha
hecho. Pienso que se ha cometido el error de olvidar el sida. Hay
otras enfermedades, otras epidemias que adquieren importancia y,
mientras tanto, nos olvidamos del sida. Y el sida siempre está ahí.
-¿De quién es la culpa? ¿De los científicos? ¿De los
políticos...?
-Todos somos responsables.
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