La Opinión de :

Ho Amat y León Puño, Historiador.

 

 

 

 

 

Miseria de la izquierda peruana, o los izquierdistas miserables del Perú.

Me considero socialista, no de ahora, sino de años atrás. Mis padres fueron socialistas, y estudie en San Marcos, cuando aún era la roja. Para mucha gente, ser socialista es sinónimo de ser  “izquierdista”, más este último término, no solo no lo uso, no me gusta (desde hace mucho tiempo), y ahora menos, pues ciertos sectores de esa autoproclamada “izquierda”, gustan y usan de aquella palabreja, como si se tratara de un titulo nobiliario. Dicha actitud no es para nada socialista y si muy acorde con la mentalidad colonialista que tienen muchos peruanos, esa que cree en los privilegios y en los distingos sociales.

Sin embargo, si no acepto el rotulo de izquierdista, se debe, principalmente, al origen y significado de dicho término. Ya en tiempos de la revolución francesa, la de 1789, se denomino izquierda a la burguesía liberal, ya que sus representantes ocuparon el ala izquierda del hemiciclo, en el que se alojaron los estados generales (los absolutistas monárquicos ocupaban el ala derecha). En tal sentido, desde aquel entonces, en occidente, la palabra izquierda ha designado, a ciertos sectores políticos, el de los radicales progresistas (a los socialistas por ejemplo). Ironías del destino, los liberales (no los neoliberales) ocupan actualmente, el espectro derecho de la política, después de haber sido, en algún momento de su historia, la izquierda política. Si rechazo entonces, el autodenominarme izquierdista, es que no me considero un radical progresista, sino apenas, un simple moderado.

Si hago estas precisiones, es por que en nuestro país, en el Perú, por estas fechas, hay ciertos sectores autodenominados “izquierda”, que han decidido apoyar a cierto candidato a la presidencia, el militar en retiro Ollanta Humala, que antes que izquierdista, es un populista y demagogo. Lo peor de todo, es que estos sectores autodenominados “izquierda”, insisten en presentar a dicho candidato, como el representante de la izquierda nacional. Como “socialista”, pero sobre todo, como científico social (historiador de carrera), encuentro inadmisible el que se considere al candidato Humala, como  representante de la izquierda peruana. Eso no solo es una falacia, sino que además, es un despropósito.

El señor Raúl Wiener, intelectual que se presenta rojo, rojísimo, se refiere al candidato Ollanta Humala, como un personaje que ha desafiado “un orden de grandes ganancias y enormes miserias, de privilegios de pocos  y sacrificios de millones” (El pecado de Ollanta, LGTB Noticias, 12/5/2006). Dejando de lado ese desfasado lenguaje panfletario, propio de la izquierda jurasica de los años 60 y 70, uno se da cuenta de que dicho desafió al sistema, es insustancial y nada programático. El candidato, a lo largo de su campaña electoral, en la primera vuelta, no expuso programa político alguno, pero a cambio, no ceso de antagonizar a la población, azuzando odios regionales, raciales y clasistas. Esas actitudes no son solo pésimas maneras” o “lenguaje enredado”, como sostiene el señor Wiener (Ibídem), ellas revelan el talante fascistoide y autoritario del candidato, su desprecio por quienes no comparten sus postulados ideológicos y sus objetivos políticos.

Para esta pseudo izquierda, no importa que el candidato Ollanta sea un político improvisado y oportunista. Así, el que dicho candidato no tuviera el menor empacho, de aliarse con un partido tradicional, el UPP, para postular a la presidencia, es para ellos irrelevante. Para estos pseudo izquierdistas tampoco parece importarles, que el candidato Ollanta, desde que se lanzara a postular a la presidencia, haya cambiado, reiteradamente de discurso político, llegando incluso hasta la mentira (recuérdese que paso del rechazo total al TLC, a querer firmar uno; que primero negaba cualquier tipo de relación con el empresario “Siomi” Lerner  y ahora si reconoce que este lo financia). El comandante Humala se ha teñido de rojo, para ganarse a la izquierda y se ha vuelto “tolerante”, para ganarse a los demócratas.

Si digo pseudo izquierda, es por que los argumentos de estos señores, que apoyan al candidato Ollanta, no se basan en una comprensión científica de la realidad, pareciera mas bien que recitaran ciertos manuales soviético marxistas, cuyos contenidos son tomados como verdades apodícticas. Como ejemplo tenemos que, desde los predios del Movimiento Nueva Izquierda (MNI), se vierte cierta interpretación de la realidad electoral peruana, hecha antes de la primera vuelta. En dicha interpretación se mencionaba lo siguiente: “el sistema político actual (el peruano) ha sido diseñado para excluir a las expresiones minoritarias y privilegia a los representantes del poder económico” (Boletín Diversidad, editorial, 8/4/2006).

Da la impresión que semejante “análisis” sociologico, es una maniquea referencia de manual, a los modelos electorales de occidente, es decir, una vulgar generalización. En tal caso, semejante criterio, jamás podría ser aplicado a nuestro sistema electoral vigente. En si mismo, el modelo electoral peruano más que mantener privilegios, es brutalmente arbitrario. Prueba de ello, es que para ser basurero, se necesitan más requisitos, que para ser electo congresista o presidente. El “poder económico” en el Perú, desde los años 80, jamás ha logrado la mayoría parlamentaria, ni mucho menos imponer su candidato a la presidencia. En la elección de 1980, gano el populista Fernando Belaunde, mientras que la derecha (representada por el PPC), no obtuvo ni siquiera la mayoría parlamentaria y su candidato presidencial, Luís Bedoya Reyes, quedo bien relegado. En la elección de 1985, gano el socialdemócrata Alan García y su partido, el APRA, obtuvo la mayoría parlamentaria (Luís Bedoya Reyes repitió la derrota). En 1990, el candidato liberal Vargas Llosa, representante de la derecha, perdía la elección ante Alberto Fujimori, mientras que el dominio del parlamento lo obtenía la coalición APRA-Cambio 90. En el 2001, la candidata de la derecha, Lourdes Flores, ni siquiera llegaba a la segunda vuelta, en tanto que el parlamento quedaba en manos de la coalición PP-FIM. Este año, 2006, nuevamente se repite la historia, “la candidata de los ricos”, Lourdes Flores, pierde la elección y el parlamento será manejado o por el APRA o por UPP.

Lo que es verdaderamente deprimente, es que esta pseudo izquierda no cesa de despotricar, en contra de los gobiernos electos en los comicios presidenciales, pero da la “casualidad”, que desde el año 85, el presidente electo del Perú, ha sido apoyado, siempre, por dicha pseudo izquierda. En el año 85, dicha “izquierda” apoyo las medidas económicas de  Alan García, la famosa heterodoxia, con los resultados que, en el presente, todos conocemos. En el año 90, estos mismos pseudo izquierdistas apoyaron directamente, al candidato Alberto Fujmori y tuvieron el desparpajo de llamarlo, el representante de la izquierda. En el 2001, la “izquierda” de siempre, apoyo al recién electo Alejandro Toledo y su gabinete de “todas las sangres”. Y en el 2006, esta misma pseudo izquierda, apoya, ahora, al candidato Ollanta Humala y encima, lo presenta, también, como el representante de la izquierda. En suma, esta pseudo izquierda no cesa de quejarse de los gobiernos que tenemos, pero desde el año 85, los presidentes del Perú han sido electos con su apoyo, es decir, estos pseudo izquierdistas se quejan y no cesan de quejarse, de los espantosos gobiernos que ellos mismos le han endilgado a nuestro país.

Antes que socialistas, estos pseudo izquierdistas son más bien retrógrados, pues pareciera que para ellos, el siglo veinte no hubiera transcurrido nunca. Todo el desarrollo científico e intelectual que se produjo, a lo largo de dicha centuria, es olímpicamente ignorado. Esta “izquierda” retrógrada, apoya regimenes tiránicos y totalitarios, como los de Kim Jong Il en Korea del norte y Fidel Castro en Cuba, regimenes que se caracterizan por aplastar las libertades políticas y elevar hasta la estratosfera, los niveles de pobreza extrema en sus respectivas naciones. Y ahí no queda el asunto, apoyan a regimenes que no se caracterizan, de ninguna manera, por defender los derechos de ninguna minoría.

Esta pseudo izquierda, esta “izquierda” retrograda, nos quiere endilgar ahora al candidato Ollanta, alguien que probablemente, será un nuevo Hugo Chávez o quizás, un megalómano mayor. El candidato Ollanta carece de convicciones democráticas y en su lugar, posee una mentalidad marcadamente militarista. Se denomina así mismo, como comandante, no como ciudadano, se refiere siempre a las fuerzas armadas como su “familia militar” y además, hablo de mantener una guardia militar en el ¡congreso de la republica! Con estos antecedentes, es más que probable que el “comandante” Ollanta, nos imponga un golpe de estado, que se traiga abajo el estado de derecho. Ya ha hecho amenazas al respecto (cuando se presentaron tachas a su candidatura o cuando Lourdes Flores iba primera en las encuestas), y por si ello no bastara, solo admira a puros militares golpistas (Franco, Velasco, Galtieri, etc.). Más esa misma pseudo izquierda que ahora apoya al “comandante” Ollanta, ya apostó, anteriormente, por otro dictador, por Alberto Fujimori, quien llego al poder en 1990, gracias a su “invalorable” apoyo.

Haciendo una comparación entre la elección de 1990 y esta del 2006, se encuentran notabilísimos paralelos. Tanto Alberto Fujimori como Ollanta Humala eran candidatos improvisados, con discursos acomodaticios. Tanto Alberto Fujimori como Ollanta Humala, no tenían agrupaciones políticas sólidas, que los respaldaran en el manejo del estado (lo cual permitió que el gobierno de Fujimori fuera copado por la corrupción). Alberto Fujimori fue considerado candidato de la izquierda, representante de la izquierda, como lo es ahora Ollanta Humala. Fujimori mintió, como lo hace ahora Humala. Cuando Alberto Fujimori era candidato, prometió no aplicar el shock y no privatizar las empresas del estado, y cuando fue electo presidente, nos enyuco el shock  y vendió las empresas del estado, a precio de ganga. Ahora que Ollanta Humala es candidato, promete no dar un golpe de estado, promete no acabar con el estado de derecho, y además, no estatizar empresas privadas. Si miente durante su campaña, ¿que no hará cuando llegue el poder?

El “chino” Alberto Fujimori, tan pronto llego al poder, desconoció el apoyo de dicha pseudo izquierdista, nos enyuco primero el modelo económico neoliberal y luego, nos enyuco un golpe de estado. Mas ironías del destino, esta pseudo izquierda despotrica del modelo neoliberal, pero olvida, convenientemente, que encumbro al primer y mas salvaje presidente neoliberal de nuestra historia, el “chino” Fujimori. Todo parece indicar que Ollanta Humala hará casi lo mismo, primero nos enyucara el golpe de estado y luego, nos impondrá su modelo nazi etnocacerista.

Hay otro paralelo más entre 1990 y el 2006. Recuérdese la actitud de esta pseudo izquierda, hacia los candidatos presidenciales “rivales”, en las campañas electorales de aquellos años. En 1990, el candidato Vargas Llosa fue difamado y literalmente satanizado, no solo por el APRA, sino también por esta pseudo izquierda. Y en este 2006, primero se ataco a Lourdes Flores y ahora, Alan García es igualmente atacado, por esta mismos pseudo izquierdistas.

Respecto a Alan García, nadie niega el derecho a mencionar su desastroso gobierno, el lustro 85/90, su fracaso económico y su ineptitud frente al terrorismo, pero lo que no es aceptable, es que estos pseudo izquierdistas solo miren la paja en el ojo ajeno. Una muy oportuna amnesia selectiva, les hace olvidar su papel político, en la década de los 80. Muchos de estos “izquierdistas” retrógrados, tenían, en aquella época, un discurso tan, pero tan parecido al de Sendero Luminoso, que prefirieron guardar silencio, antes que oponerse al terrorismo. A muchos de estos pseudo izquierdistas, no les intereso hacer un deslinde categórico, con el discurso senderista. Peor aun, algunos de estos “señores”, que militan en diversos grupos políticos, como Patria Roja o el mismísimo MNI, jamás rechazaron, en forma indubitable y contundente, el accionar de Sendero, jamás censuraron aquella vesania terrorista, de la que no se salvaron ni siquiera los homosexuales.

Ante semejante panorama, no queda mas que preguntarse, ¿por que estos señores pseudo izquierdista, “izquierdistas” retrógrados, insisten en apoyar a un candidato, como el “comandante” Ollanta, que de ninguna manera, representa el pensamiento de izquierda? Decir que son ignorantes o poco inteligentes no es plausible, pues hay que reconocer que no lo son. ¿Entonces? Puedo ensayar tres posibles explicaciones. La primera, que crean verdaderamente en dicho candidato. Eso es fe y no socialismo. La segunda, que son oportunistas, y que, como han demostrado en anteriores ocasiones, se suben al coche del vencedor. Esta explicación es la que mas me convence. La tercera, el cielo nos proteja, es la reedición de un discurso político que no escuchaba desde la San Marcos. Según ciertos izquierdistas subversivos, hay que desestabilizar el régimen, por todos los medios, para que tras su desplome, surja la revolución. Sin comentarios.

¿Cómo diferenciar entonces, a estos pseudo izquierdistas, a estos “izquierdistas” retrógrados, de los verdaderos socialistas, progresistas y libertarios? Lo más evidente, aunque no lo único, es su propuesta sobre el modelo político, social y  económico que ha de regirnos. Para Marx, a grandes rasgos, un modelo político social y económico es el resultado del progreso integral de la sociedad, entendiéndose dicho progreso, como desarrollo, como avance, como elevación, nunca como retroceso. En ese sentido, si dentro de las propuestas ideológicas de cada agrupación izquierdista, encontramos modelos político económicos fenecidos o caducos (incluyendo variantes), caeremos prontamente en cuenta, de que clase de “izquierdistas” estamos hablando. Encontrar, por ejemplo, un modelo autárquico, cuando este era el modelo económico de las sociedades feudales (medievales), es un despropósito. Encontrar modelos mercantilistas, cuando estos se desarrollaron en la edad moderna europea, es francamente inadmisible. Encontrar modelos estatistas, cuando dichos modelos fracasaron a lo largo y ancho del siglo XX (tanto los nacionalistas como los soviéticos), resulta poco mas que risible.

Esta “izquierda” fantoche, aun en pleno siglo XXI, creen en el estatismo. Así, el “comandante” Ollanta propone muchas “nacionalizaciones”, que son, a fin de cuentas, puro estatismo; el Movimiento Nueva Izquierda “amenaza” con apoyar al susodicho “comandante” (CPN Radio, 9/5/2006), por compartir “banderas programáticas”; mientras que el rojo, rojísimo, señor Wiener declara, que el “desafiante” Ollanta Humala, ha levantado: “propuestas que ya parecían derrotadas desde hace casi 20 años” (Ibídem). ¿Y a eso le llaman ser de izquierda? ¡Por favor!

A los izquierdistas, a los verdaderos socialistas, progresistas y libertarios, nos corresponde, en el presente, la responsabilidad de defender, con uñas y dientes, los regimenes democráticos, defenderlos de cualquier aventura autocrática y autoritaria, luchar contra todo tipo de dictaduras, ya sean civiles o militares, luchar contra dictaduras de las mayorías o del proletariado. El verdadero izquierdista es, siempre y ante todo, un verdadero demócrata, no es, de ninguna manera, el que aspira a reeditar o revivir el pasado. Todo lo contrario, el verdadero izquierdista es el que aspira a construir, desde el presente y para el futuro, una real y tangible democracia política, social y económica, es el que aspira a construir la mejor democracia posible para todos. 

 

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