CIUDADANIA.

 

Ho Amat y León Puño, historiador.

 

Aproximadamente un quinto de la población electoral peruana, en esta primera vuelta, del nueve de abril del 2006, voto en blanco o viciado. La cifra no tiene precedentes en nuestra reciente historia y todo parece indicar, que el número de votos no validos, puede elevarse para la segunda vuelta. La explicación más sencilla a este desconcertante hecho, es que muchos electores no se sintieron identificados con ninguna de las candidaturas presidenciales.

Es claro que en una democracia, nadie esta obligado a votar por un candidato que no quiere, es decir, votar blanco y viciado si es una opción valida, aunque solo efectiva estando en democracia. En el Perú, las leyes electorales contemplan incluso, la posibilidad que la votación en blanco o viciada alcance el 50 % del total, lo cual obligaría a las agrupaciones políticas, participantes en la justa electoral, a replantear sus campañas proselitistas, y quien sabe, hasta cambiar de candidaturas presidenciales. Más esta posibilidad solo es viable en la primera vuelta. En la segunda, si las votaciones en blanco o viciado llegan al 50 % del total, la elección siguiente se realizaría, necesariamente, con los mismos candidatos.

En la presente segunda vuelta, a realizarse el 28 de mayo o el 4 de junio, los candidatos que tenemos son (en orden alfabético) Alan García del APRA y Ollanta Humala del UPP. Es un hecho que parte importante de la población, se encuentre descorazonada, al encontrarse con estos candidatos, como únicas alternativas electorales. Pero también es innegable, que nos guste o no, uno de ellos será nuestro nuevo presidente, a partir del 28 de julio del presente año. Alan García arrastra los pasivos de su desastroso gobierno del 85 al 90 del siglo pasado, mientras que Ollanta Humala se presenta como un personaje altamente cuestionable (con posibles vínculos montesinistas y acusado de violar derechos humanos). Es por ello que mucha gente, amenaza, desde ya, con votar en blanco o viciado en esta segunda vuelta.

Sin embargo, los peruanos no podemos darnos el lujo de votar en blanco o viciado, pues el futuro de nuestro país esta en juego. El candidato de UPP es un ex militar, que representa una seria amenaza a nuestra incipiente democracia. La visión política que tiene el candidato Ollanta Humala, no solo es contraria a los usos democráticos (expropiaciones llamadas nacionalizaciones, revisiones unilaterales de contratos, etc.), sino que es un personaje que ha demostrado, en reiteradas ocasiones, que si no se hace su voluntad, nos impondrá, sin miramientos, un golpe de estado.

Recordaran que cuando se presentaron las tachas a su candidatura, legitimas en un sistema democrático, hizo un llamamiento imperativo a las fuerzas armadas, a que intervinieran si dichas tachas se declaraban procedentes (todo un chantaje). También recordaran que días antes de la primera vuelta, amenazo al Perú, con el hecho de que si ganaba la candidata Lourdes Flores, no duraría ni un año en el gobierno (otra amenaza de golpe de estado). Y a esto debemos agregar que para el señor Humala, los líderes democráticos iberoamericanos no existen, (no importa que los haya de peso, como el español Felipe Gonzáles, el chileno Ricardo Lagos o el peruano Fernando Belaunde). ¡No!, para el señor Humala solo cuentan los “grandes” dictadores, a quienes dice admirar (Franco, Castro, Velasco, Galtieri, Chavez, etc.). En definitiva, el señor Ollanta Humala cree en el autoritarismo, en la dictadura.

Tenemos que reconocer, que nuestro sistema democrático es deficitario, pero es el único que tenemos. Si queremos que dicho sistema se desarrolle, que florezca,  tenemos que aprender a utilizar los pocos instrumentos democráticos con los que contamos y a partir de allí, hacer crecer nuestra democracia. No podemos sentarnos a esperar a que un mesías, un caudillo o el Comandante Ollanta lleguen a servirnos todo en bandeja. Los autoritarismos, las dictaduras, no paren democracias. Nuestro actual sistema democrático es deficitario, en parte, por que nos lo lego una dictadura, la de Fujimori. Antes del chino, teníamos otro deficitario sistema democrático, legado por la dictadura de Morales Bermúdes. En suma, si queremos una democracia plena, una verdadera democracia, esta no se conseguirá permitiendo que un nuevo dictador nos gobierne.

Nos llenamos la boca para hablar de nuestras libertades, de nuestros derechos, pero estos solo son posibles, en un estado de derecho, en una democracia. Tener libertades y derechos es parte del ser ciudadano, pero ser ciudadano no se limita a tener libertades y derechos, también hay obligaciones, deberes para con nuestro país, para con nuestra sociedad. Los ciudadanos tenemos deberes cívicos, sociales, patrióticos, y por que no, nacionalistas. Tenemos derecho a ser libres, a la libertad de expresión, a un trabajo digno, etc, pero tenemos también el deber de defender nuestro país, nuestra identidad, nuestro sistema democrático.

Parte del ser ciudadano consiste en defender nuestro imperfecto (aunque perfectible) sistema democrático, a preservarlo de aventuras autoritarias y de de dictadores de pacotilla. Es cierto que en una democracia uno no esta obligado a votar por quien no quiere, pero en este caso, en esta segunda vuelta, nuestro sistema democrático esta en juego. El candidato Ollanta Humala si representa un peligro, una amenaza autoritaria, dictatorial, por lo que el deber de todo ciudadano, es defender el sistema democrático peruano. Dicha defensa solo se cristalizara, ejerciendo nuestro voto asertivamente, votando por el candidato que si represente el mantenimiento de nuestra incipiente democracia. Los ciudadanos estamos obligados a defender nuestra democracia y esto significa no votar en blanco o viciado.

 

 

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