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VÍA EMAIL/ marzo 2007
 
Juanita Ramos, investigadora y editora:"El activismo lésbico trae algunas contradicciones"
 
Confiada en que los testimonios de las mismas lesbianas son un un sinónimo de "romper el silencio", la escritora residente en Nueva York cuenta a RS sobre su último proyecto donde la pregunta a las lesbianas latinas qué significa para ellas el activismo. Juanita dice que el activismo no es sólo aparecer públicamente, sino que hay muchas maneras de colaborar con "la causa".

Por Erika Montecinos Urrea / RS

 

Juanita Ramos, o también conocida como Juanita Díaz-Cotto, estuvo en Chile en febrero, participando en el VII Encuentro Lésbico Feminista de Latinoamérica y el Caribe (ELFLAC). Luego, viajó raudamente a la ciudad donde reside, Nueva York, para comenzar a darle forma a la difusión de su nuevo proyecto como editora: una antología con las voces de muchas lesbianas activistas que cuenta cómo ven ellas lo que hacen, el activismo. Las impresiones son editadas en la prestigiosa revista lésbica Sinister Wisdom.

Para Juanita, quien se inició en el activismo lésbico en el año 1978, estas lides son conocidas. Ya en 1987, editó su primer trabajo, titulado “Compañeras,” que es una colección de historias orales, ensayos, poemas, relatos cortos y trabajos de arte gráfico hecho por y para las lesbianas latinoamericanas. La tercera edición (2004) incluye las palabras de 63 mujeres nacidas en 13 países latinoamericanos, Brasil, y los Estados Unidos. Desde hace 20 años, sin duda, las cosas han cambiado mucho.

"Con "Compañeras" queríamos romper el silencio que existía sobre nuestras vidas. Queríamos vernos reflejadas en la historia de nuestras comunidades tanto en Latinoamérica como en los Estados Unidos. Queríamos refutar los estereotipos que existen de quién y cómo somos. En fin, queríamos decir, “¡Estamos aquí y tienen que lidiar con nosotras como somos!”, cuenta.

En "Compañeras", quisiste que las mismas lesbianas latinas contaran su proceso de asumirse.

Quería evidenciar la gran variedad de experiencias que nos caracteriza, a la misma vez, quería romper el aislamiento de las lesbianas latinoamericanas. Ese aislamiento que nos separa no sólo dentro de nuestros países, sino a través de barreras geográficas. Mi meta siempre ha sido romper con todo tipo de barreras sean gráficas o de orientación o referencia sexual, de sexo y género, de clase, de raza, de etnia, de color, etc.

¿Qué esperas lograr con la edición bilingüe de la revista lésbica norteamericana, Sinister Wisdom, que estás editando y cuya pregunta principal es “¿Cómo se define el activismo lésbico latinoamericano?" ¿Cuál es el objetivo de elaborar un libro con la impresiones de cada una sobre lo que es el activismo?

El objetivo es ver la variedad de opiniones que las lesbianas latinoamericanas tienen acerca de que es ser una activista lésbica. Para algunas, el activismo lésbico es hacer el amor con otra mujer. Para otras es eso y algo más. Ese algo más puede ser salir “del closet” o “del armario” con la familia, las amistades, o en el trabajo.

Pero también pueden ser otras cosas...

Claro. Puede ser formar una organización lésbica, publicar libros, escribir poesías o canciones, ser actriz, hablar por la radio o la televisión, ser profesora, correr para un puesto político, etc. Con esta edición de Sinister Wisdom, busco también expandir la visión de lo que constituye el activismo. Y eso me ayuda a mí también, pues cuando comencé mi activismo lésbico en enero del 1978, lo definía un poco más cerrado de cómo lo haría hoy.

¿Cómo es eso?

Cuando salí del closet públicamente, definía como activista a aquellas personas que, como yo, salían a la luz pública como lesbianas – en las calles, los medios de comunicación. Las que estaban en el closet, no las definía como activistas, o al menos, no de la misma forma.

Una especie de "activismo invisible"...

Sabes que mi primera compañera me recordó un día que cuando yo comencé a recopilar material para mi antología "Compañeras", puse el nombre y apellido de ella en la hoja suelta que anunciaba que estábamos buscando material, porque yo tenia miedo de que alguien me fuera a agredir por ello o de que mi familia se enterara de que era lesbiana. Antes de eso, había asumido el seudónimo de "Juanita Ramos" por el mismo miedo a la represión.

Puede sonar contradictorio...

También he evidenciado eso en términos de mi “visibilidad” lésbica a través de los años. He sido entrevistada en la televisión y en la radio, he escrito artículos y publicado una antología sobre lesbianas latinoamericanas, en algunos casos utilizando mi nombre legal y a veces utilizando mi seudónimo de "Juanita Ramos". Todo depende de las circunstancias en las cuales me encuentre y de si creo que es mejor, por cuestiones de seguridad personal, usar el seudónimo o no aunque ya todo el mundo sabe que soy la misma persona. Así que el activismo lésbico para mi hoy día incluye muchas actividades y a veces algunas contradicciones.

¿Cómo cuáles?

Como las que llevan acabo aquellas lesbianas que no pueden o quieren salir del closet, pero que sí ayudan a promover nuestra causa. Aunque la realidad, aquellas que nos asumimos abiertamente como lesbianas en público, especialmente en los medios de comunicación – independientemente del nombre que utilicemos – estamos más expuestas a que se nos agredan verbal y físicamente que aquellas que hacen activismo desde "el closet”, aunque las acciones de las dos sean igualmente importantes y necesarias.

¿Cómo ves el activismo en América Latina hoy en día, haciendo una comparación con 10 a 15 años atrás?

Cuando comencé a recopilar material para "Compañeras" en 1980, existían pocos grupos compuestos sólo por lesbianas latinoamericanas en América Latina y los Estados Unidos y pocas compañeras que asumían su lesbianismo públicamente. También había poco material publicado por lesbianas latinoamericanas.

Felizmente las cosas han cambiado...

Si. Hoy día la presencia de las lesbianas en latinoamericanas en los Estados Unidos y Latinoamérica, es evidente. En un momento u otro en casi todos los países de América Latina, han existido grupos lésbicos al igual que en varias ciudades en los Estados Unidos. Hemos organizado siete encuentros lésbico-feministas en los últimos 20 años. Hemos publicado libros, ensayos, novelas, y otros escritos. Hemos producido películas, documentales, teatro, arte, y música con temática lésbica. Hemos participado en coaliciones con otros miembros del movimiento LGBT y con otros aliados para lograr el que se cambien leyes que discriminan en contra del las lesbianas y gays. En algunos países ya tenemos marchas lésbicas. Tenemos publicaciones y producimos programas de radio por le Internet. Y a través del Internet, también nos mantenemos en constante comunicación por medios de las web y las revistas como Rompiendo el Silencio. En fin, somos parte importante del movimiento lésbico y del movimiento LGBT internacional.

Muchos avances entonces...

Todo esto que te cuento, no quiere decir que no se continúa discriminando, inclusive dentro de los mismos movimientos de los cuales formamos parte. La discriminación y la agresión verbal, emocional, y física continua, pero seguimos luchando por nuestros derechos y las cosas van mejorando día a día, aunque sea poco a poco.

"El movimiento nos invisibiliza un poco"

¿Crees que el activismo lésbico se ha mezclado y se ha perdido entre las siglas LGBTII?

Creo que el mezclarnos en el movimiento LGBTI, nos invisibiliza un poco, pero creo que se debe principalmente a que los medios de comunicación tienden a poner su énfasis en los gay, los travestís y los transexuales. Para poder cambiar la sociedad que conocemos, necesitamos hacer coaliciones con otro grupo así que ése es el riesgo que corremos.

¿Pero eso en todos los grupos?

Depende de los tipos de grupos en los cuales decidamos poner nuestras energías, o sea, de las prioridades que tengamos como lesbianas. Si sólo nos concentramos en agrupaciones que afectan más intensamente a los gay o los demás grupos, entonces sí que corremos el riesgo de perdernos. Pero si usamos el movimiento para dar a conocer nuestras preocupaciones como lesbianas, entonces no nos tenemos que perder en él.

Entonces el activismo lésbico no se ha "perdido"...

No creo que el activismo lésbico se ha “perdido” entre las siglas LGBTI en el sentido de que siempre hay lesbianas que sacan a relucir las demandas de las lesbianas para adelante. Las lesbianas latinoamericanas siempre hemos formado parte de otros movimientos sociales, la diferencia es que hoy día existen grupos de lesbianas feministas a la par que algunas de nosotras trabajan en grupos feministas, o grupos LGBTI.

Algunas personas critican que el activismo se ha convertido en una fuente de "trabajo remunerado" ¿lo ves así?

En verdad no sé a quien se refieren, pues en casi 30 años de activismo lésbico que llevo, rara vez he conocido a lesbianas latinoamericanas, vivan en los Estados Unidos o Latinoamérica, para las cuales el activismo lésbico se ha convertido en una fuente de “trabajo renumerado.” Y en todo caso, no hay necesariamente nada malo con el que a uno le paguen por hacer activismo lésbico siempre y cuando una esté ayudando a avanzar en los derechos de todas. No tenemos que hacer de las excepciones en nuestro movimiento más de lo que son, excepciones.

Algunas de esas críticas ha generado la desconfianza...

A veces algunas compañeras se obsesionan con la negatividad, la desconfianza, la critica destructiva, la envidia de aquellas que han logrado hacer algo que a lo mejor ellas no pueden hacer. A veces se olvida que para que una causa marche adelante no hay que “quitarte a ti para ponerme yo.” Todas tenemos algo valioso que contribuir que nadie más puede contribuir, todas. Entonces no hay que ser competitiva pues, viéndolo de esta manera, nadie puede competir con otra persona, pues contribuyen en diferentes formas.

¿Por qué crees que un número importante de jóvenes no se siente motivada por el activismo? ¿Es una etapa, un proceso?

No sé si es que las jóvenes no se sienten motivados por el activismo o es que están siendo activistas de forma diferente a la cual nosotras entendemos por activismo. Pienso que una minoría esté satisfecha con las cosas como están, pues a lo mejor no conocen la represión que las generaciones de lesbianas y gays han vivido en el pasado, o sea, no conocen nuestra historia. Con eso, no quiero decir que las cosas estén perfectas sino que han estado peores.

¿Pero se podría decir que hay una falta de interés?

A lo mejor hay una falta de esperanza de que la situación de las lesbianas y gays o del mundo en general, pueda cambiar para bien. Y si se piensa así entonces ¿por qué razón luchar? En última instancia creo que las jóvenes y la humanidad en general, están pasando por una crisis espiritual a la cual hay que remediar con soluciones espirituales. Eso no quiere decir que no nos organicemos o actuemos, sólo que tales acciones tienen que tener como base una profunda transformación espiritual independientemente de cómo cada persona defina la espiritualidad. Para mi significa luchar por mejorar las condiciones de vida de toda la humanidad y tratar a las otras personas con respeto, amor, y compasión.

¿Cuáles fueron tus conclusiones del 7mo Encuentro Lésbico Feminista realizado en Chile?

Las compañeras de EKIPA que formaron el comité coordinador del 7mo encuentro, hicieron una labor en verdad impresionante. La coordinación del trabajo fue excelente. Cada cual se hizo cargo de ciertas responsabilidades y si en algún momento, hubo conflictos en términos de luchas de poder entres ellas, para mi eso no fue evidente en ningún momento. Todas supieron dividir sus responsabilidades y delegarlas una a las otras. O sea, cada cual parecía confiar en que sus compañeras sabían lo que estaban haciendo. Eso fue significativo porque las que llevamos más tiempo en esto tendemos a desconfiar un poco de las otras, a lo mejor porque hemos tenido mas tiempo para observamos unas a otras “en acción.”

¿Y las discusiones políticas en comparación con otros encuentros?

Estuvieron más tranquilas que en otros encuentros y un poco más interesante. Hubo más unión, aún a pesar de las diferencias. Sin embargo, me hubiera gustado ver más participación de compañeras que trabajan para ONGs. Pues se critica mucho a las feministas “institucionalizadas", pero no he oído mucho el punto de vista de las lesbianas que trabajan en tales organizaciones. Pues aunque hay lesbianas que trabajan en ONGs, ellas no son las que tienden a tener las posiciones de poder en dichas instituciones y son a veces discriminadas en tales organizaciones por ser lesbianas. Me hubiera gustado oír más sobre ese tipo de experiencia.
 

¿Quieres enviar tu opinión sobre cómo ves el activismo? escríbele a Juanita Ramos al correo companeras1994@yahoo.com ¡y participa! + info http://www.juanitadiazcotto.com
 

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