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20 AÑOS DE
MOVIMIENTO GLBT EN EL PERÚ:
Los Años 80 El inicio de la década de los 80 coincidió en el Perú con en el estreno de la democracia. Luego de 12 años de un gobierno militar que había intentado una reforma nacionalista y de izquierda, el primer gobierno civil electo fue encabezado por Fernando Belaunde, el mismo presidente a quien los militares habían depuesto en 1968. Con el gobierno de Belaunde se inicio la apertura del Perú a las corrientes económicas neo-liberales que triunfaban en Europa y Norteamérica y de paso a muchas ideas que habían surgido de la efervescencia de los 70 como la "revolución sexual". Con la revolución de las comunicaciones que empezaba a dejarse notar, los tabúes que rodeaban al sexo en la sociedad peruana empezaron a resquebrajarse y se multiplicaron las revistas que trataban temas relacionados al sexo y la pornografía. Fue en este contexto que a finales de 1982 en Lima , un grupo de personas, la mayoría de ellos intelectuales de izquierda que habían vivido la época de la revolución sexual en Norteamérica o en Europa, comenzaron a organizarse en torno a Roberto Miro Quezada, un preclaro estudioso de los trabajos de Foucault. Siendo gays y habiendo vivido la época seminal del movimiento de liberación gay, plantearon la creación de un movimiento que fuera más cultural que político o antropológico, como eran los únicos movimientos que por entonces existían en América Latina, el izquierdista Frente Homosexual Revolucionario (FHAR) de México y el académico Grupo Gay de Bahía (Brasil). De sus reuniones y discusiones nació el Movimiento Homosexual de Liberación, poco tiempo después rebautizado como Movimiento Homosexual de Lima (MHOL), cuyo primer manifiesto defendía ante todo la libertad de las personas para explorar el amplio arco iris de la sexualidad. Análisis posteriores revelaron que, en una sociedad tan reprimida e influenciada por el catolicismo y el machismo como lo es la sociedad peruana, el espacio para la lucha no eran las calles sino el espacio privado, la identidad, o en otras palabras, romper las puertas del clóset. Ese fue el objetivo inicial. Con el valiosísimo aporte de personalidades extraordinarias como el actor Beto Montalva, MHOL avanzó en por el camino de mostrar al público una imagen distinta del homosexual ya sea a través de artículos periodísticos, obras de teatro como "El beso de la mujer araña" ( que fueron un escándalo en aquella época) o del apoyo a la apertura de espacios de socialización para gays. Pero entonces, en la
segunda mitad de la década, el SIDA ingresó como variable
determinante en la vida de los gays, provocando que la atención del
movimiento se centrara en la prevención de la enfermedad y la
asistencia a enfermos. Muchos de sus fundadores y primeros líderes
sucumbieron ante la epidemia que desarticuló la mayoría de
movimientos gay surgidos en diferentes países, en especial en
América Latina. El nuevo objetivo de MHOL al terminar los ochenta,
era luchar por el derecho a la vida y esa lucha debía tener un
rostro por lo que ya no bastaba romper las puertas del closet
individual sino hacerlo públicamente. Dirigentes más jóvenes como
Kike Bossio y Rebeca Sevilla (que luego llegaría a ser Secretaria
General de la ILGA) fueron quienes le dieron rostro a esa lucha. En el primer número
de la segunda época de Conducta (Im)propia (Marzo de 1992), la
revista que editó MHOL entre 1992 y 1994, se publica una entrevista
a Rebeca Sevilla. En la entrevista se le pregunta cuales creía que
habían sido los logros más importantes de MHOL en sus primeros diez
años. Esta fue su respuesta: En un país tan
hipócrita como el nuestro, es importante la sinceridad y honestidad
que caracteriza a nuestro trabajo. Decimos lo que hacemos pensamos y
sentimos, aunque ala gente no le agrade oírlo. En la segunda mitad de los 90 se empezó a notar claramente que la sociedad peruana, herida por la guerra contra el terrorismo y deslumbrada por la ilusión de orden y progreso que ofrecía el gobierno de Fujimori, había ingresa en un periodo de marcado individualismo, poco favorable para el desarrollo de movimientos sociales, más aún si esos movimientos rompían el famoso aforismo que tan bien describe a la sociedad peruana "Dios perdona el pecado pero no el escándalo". A pesar de los logros señalados por Rebeca Sevilla en 1992 respecto de la visibilidad, en la segunda mitad de los 90, el closet volvió con fuerza, pero era un closet distinto, más amplio y con todas las posibilidades de contacto impersonal y "seguro" que proporciona el uso cada vez más difundido de la Internet. Paradójicamente, leer literatura gay ( Los libros de Jaime Bayli fueron un éxito) o ver escenas gay en el cine o la televisión ("No se lo digas a nadie" , película basada en la primera novela de Bayli, fue transmitida en horario familiar) se volvió "normal" justo cuando la mayoría de los gays y lesbianas --especialmente los jóvenes--empezaron a sentir ( como el resto de la sociedad peruana) que lo mejor era "no meterse en líos" y preocuparse únicamente de si mismos. Desapareció la identificación con el grupo, y así también dejaron de tener sentido los términos de "la lucha", tal y como habían venido siendo planteados. La verdad era que ya
no había persecución abierta ( dejaron de haber "batidas" en
discotecas gay en 1996), la homosexualidad era comprendida por un
amplio sector de la sociedad, por lo menos a nivel teórico, el
machismo--golpeado por la crisis económica-- había perdido su
hegemonía. Ante esta situación la simple presencia política
(habiéndose devaluado tanto lo relacionado a la política en estos
años) y el prestigio ganado en la lucha contra el SIDA, no ya no
eran suficiente y MHOL comprendió que debía apostar por involucrarse
en una lucha más amplia, la lucha por los derechos humanos. Al
terminar los 90, el objetivo del MHOL era la defensa y promoción de
los derechos humanos, en especial la defensa del principio de no
discriminación. En este momento-- puedo decirlo en base a mi propia participación en el movimiento, a partir de 1999-- MHOL se encuentra en medio de un proceso de renovación generacional , reingeniería institucional y de definición de objetivos que no termina de cuajar. A estas alturas resulta muy importante que surjan en el Perú nuevos rostros, nuevas propuestas y nuevas instituciones gay - lésbicas, como las que el 2002 formaron el FREDIF (Frente por el Derecho a ser Diferente) con motivo de la campaña por la reforma constitucional. MHOL podría y debería ayudar en este sentido , pero antes, debe lograr ponerse en sintonía con las nuevas generaciones, generaciones para las cuales el SIDA siempre estuvo allí, que nunca sufrieron una "batida" y que gozan de la libertad "virtual" y el ilimitado acceso a la información que proporciona un mundo cada vez más interconectado. Por eso, en mi
opinión, el objetivo del MHOL en este siglo 21 , o más bien su reto
es encontrar la manera de entrar en sintonía con los jóvenes gay y
lesbianas para lograr que sean capaces de pasar de la vergüenza
individual ( soportable gracias a la Internet) a la solidaridad y la
plena integración ciudadana. MHOL dedicó sus fuerzas a facilitar el empoderamiento y la consolidación de estas organizaciones capacitándolos en derechos humanos y en la elaboración de proyectos que les permitieran acceder a financiamiento. Para propiciar que
los distintos grupos no sigan aislados y poder empezar a construir
un movimiento de carácter nacional, en Julio de 2005 se realizó en
un hotel e las afueras de Lima el Primer Encuentro nacional LGTB con
la participación d e 100 delegados de la mayoría de regiones del
Perú. En 2005 también MHOL se reorganizó en dos unidades autónomas, una de gays y bisexuales (UGB) y otra de lesbianas y bisexuales (ULB) a las que en el futuro se sumarán las respectivas unidades de jóvenes. Este año, 2006 vio la participación de uno de los líderes de MHOL, Tito Bracamonte, en las elecciones al Parlamento Andino y el sostenido esfuerzo de la organización en defensa de los derechos humanos de gays, lesbianas, bisexuales y trans. El futuro poco
alentador que se pintaba al iniciar el siglo XXI parece haber dado
paso a una renovada esperanza. a sus 24 años MHOL da la impresión de
estar entrando en una vigorosa edad adulta, con cierta renovación en
sus cuadros y dedicado a trabajar en el área de los derechos humanos
y la salud, sin dejar de mantener el contacto con la gente ( joven y
no tanto) que busca un lugar donde informarse y socializar. |
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