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Harvey
Bernard Milk nació el 22 de mayo de 1930 en Long Island, Nueva York,
dentro de una familia judía tradicional.
Aceptó su
homosexualidad siendo adolescente, pero la mantuvo en secreto. Luego
de licenciarse del New York State College for Teachers, se unió a la
marina y participó de la guerra de Corea. En 1955 se retiró de la
armada con el cargo de Sub-Teniente y empezó a trabajar como
corredor de bolsa en Wall Street, con bastante éxito.
Ya en los años 60,
contagiado por la “revolución sexual”, empezó a vivir su sexualidad
libremente y abandonó su trabajo como hombre de negocios.
Cercano a los 40,
pasó de conservador a hippie y participó de todas las marchas contra
la guerra de Vietnam. Dicen que, en más de una ocasión renunció a
un empleo porque el jefe le pidió que se cortara el pelo.
A principios de
década del ‘70 conoció al joven aspirante a actor Scott Smith, y se
enamoró. Juntos se mudaron a San Francisco donde abrieron un negocio
de venta y reparación de cámaras fotográficas en el distrito de
Castro, que por entonces se estaba convirtiendo en uno de los
primeros barrios gay de América.
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Harvey Milk al lado de Scott Smith, su pareja y
principal apoyo al inicio de su carrera como activista
por los derechos gay. |
Por esos años, el
movimiento gay estaba en plena ebullición en todo Estados Unidos y
la pareja formada por Harvey y Scott abrazó la causa de los
derechos gay con entusiasmo.
En 1973 Harvey Milk,
quien ya era conocido como “el Alcalde de la calle Castro” por su
liderazgo vecinal, inició su carrera política al postular al cargo
de Concejal de la Municipalidad de San Francisco.
No tuvo éxito, pero
eso no lo desanimó.
En 1975 volvió a
participar de las elecciones municipales haciéndose conocido como
el «Alcalde de la calle Castro». Obtuvo una alta votación pero no
fue suficiente para acceder al Concejo Municipal.
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Anita
Bryant fue una ex-reina de belleza devenida en lidereza de
los cristianos fundamentalistas simpatizantes del Partido
Republicano. |
Luego que en 1972 el
activismo gay consiguiera que la Asociación de Psiquiatras de
Estados Unidos retirara la homosexualidad de su lista de trastornos
mentales, se iniciaría el primer enfrentamiento con los grupos
cristianos fundamentalistas que se decían defensores “de la
familia”, liderados por entonces por Anita Bryant.
El detonante fue el hecho que en 1977
unos pocos activistas gays con buenos contactos consiguieron que se
aprobara una ordenanza para prohibir la discriminación por
orientación sexual en el condado de Miami-Dade. Un grupo de
cristianos fundamentalistas bien organizados respondió, encabezados
por
Anita Bryant.
Su campaña se llamó
Save Our
Children («Salvad a nuestros niños») y Briant
afirmaba que la ordenanza infringía su derecho a enseñar a sus hijos
la moralidad bíblica Briant y la campaña reunieron 64.000 firmas
para realizar un referéndum en el condado. Con fondos reunidos en
parte por la Comisión de Cítiricos de Florida, de la que Bryant era
la portavoz, colocaron anuncios en la televisión comparando la
Orange Bowl Parade y la Marcha del Orgullo Gay de San Francisco y
afirmando que el condado de Dade se convertiría en un «semillero de
la homosexualidad» donde «hombres [...] retozan con niños pequeños.»
Jim Foster, por aquel entonces el
organizador político más poderoso de San Francisco, fue a Miami para
ayudar a los activistas gays según se iba acercando el día de la
elección y se organizaba un boicot nacional al zumo de naranja. El
mensaje de la campaña de Save Our Children logró intimidad a
los votantes y tuvo como resultado fue una clamorosa derrota para
los activistas gays; el 70 % de los votantes del condado de Dade
votaron a favor de retirar la ordenanza.
Los conservadores cristianos, animados
por la victoria, aprovecharon la oportunidad para lanzarse a una
cruzada nacional, mientras los activistas gays no salían de su
asombro por el poco apoyo recibido.
La noche del referéndum del condado de
Dade, en san Francisco se realizó una manifestación improvisada de
3.000 residentes de Castro. El The San Francisco Examiner
informó de que la multitud animaba a la gente a salir de los bares
a lo largo de las calles Castro y Polk con gritos de “¡Fuera de los
bares y a la calle!“. Milk lideró esa noche a los manifestantes en
una marcha de ocho kilómetros por la ciudad, moviéndose
constantemente, para evitar disturbios.
“Este es el poder de la comunidad gay.
Anita va a crear una fuerza nacional gay” dijo Milk en su discurso.
Poco después, el senador estatal de
California John Briggs , que esperaba ser elegido gobernador de
California en 1978 y era cercano a los cristianos fundamentalistas,
propuso una ley para prohibir a gays y lesbianas enseñar en las
escuelas públicas en California.
Simultáneamente , ocurrió un incremento
de ataques homofóbicos en los alrededores del barrio gay de Castro
y, ante la inadecuada respuesta policial, grupos de gays empezaron
a patrullar el vecindario.
El 21 de junio de 1977, un hombre gay
llamado Robert Hillsborough murió de 15 puñaladas asestadas por un
grupo de atacantes que le gritaban «¡maricón!» Tanto el alcalde de
San Francisco, George Moscone como la madre de Hillsborough acusaron
a Anita Briant y a John Briggs. Una semana antes del incidente,
durante una conferencia de prensa en el ayuntamiento de San
Francisco, Briggs había había dicho que la ciudad era un «montón
de basura sexual» por culpa de los homosexuales. Días después,
250.000 personas participaron de la marcha del orgullo gay de San
Francisco, el mayor número reunido por una marcha gay hasta ese
momento.
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Harvey Milk durante la Marcha del Orgullo de 1978 en San
Francisco. |
En noviembre de 1976, los votantes de
San Francisco habían decidido reorganizar las elecciones a
supervisor, eligiendo a un representante por distrito. Harvey Milk
rápidamente se convirtió en el candidato principal del distrito n.°
5, que incluía a la calle Castro.
La inquina de Anita Bryant y las muchas
derrotas de los derechos de los gays en ordenanzas a lo largo y
ancho de los Estados Unidos, impulsaron a los políticos gays de San
Francisco. Diecisiete candidatos del distrito de Castro se
presentaron al puesto de «supervisor»; más de la mitad eran gays.
El The New York Times realizó un
espectacular reportaje sobre la presencia gay en San Francisco. El
diario estimó que la población gay de la ciudad estaba entre las
100.000 y 200.000 personas de un total de 750.000.
En la nueva elección Milk empleó las
mismas tácticas que en anteriores ocasiones: hombres-anuncio, horas
de estrechar manos y docenas de discursos llamando a los gay a que
tuviesen esperanza. En esta ocasión, incluso el influyente diario
The San Francisco Chronicle le dio su apoyo.
Milk ganó por un 30% frente a otros
dieciséis candidatos y, después de que su victoria fuese un hecho,
llegó a la calle Castro donde recibió una bienvenida tumultuosa y
emocionante.
Desde su campaña para la Asamblea
Estatal de California, Milk había estado recibiendo amenazas de
muerte cada vez más violentas. Preocupado por que su creciente
popularidad lo hicieran objetivo de un asesinato, grabó en cintas lo
que quería que se hiciese con él en ese caso, añadiendo: “Si una
bala atraviesa mi cerebro, dejad que esa bala destruya las puertas
de todos los armarios”.
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El
alcalde de San Francisco George Moscone al lado de
Harvey Milk. |
Junto a Milk fueron
electos una mujer negra, una madre soltera y feminista, un hombre
chino-estadounidense y Dan White un ex policía y bombero de ideas
conservadoras.
Ya convertido en
funcionario público Milk salió a enfrentar públicamente junto a la
activista lesbiana Sally Gearhart, la “proposición 6”, es decir el
proyecto del senador Briggs para excluir a los maestros gays y
lesbianas de las escuelas publicas que sería llevado a referéndum
junto con las elecciones presidenciales en noviembre de 1978.
La Iniciativa de
Briggs fue derrotada y los gays lo celebraron con mucho entusiasmo.
Fue entonces que Harvey Milk pronunció en el Castro, su discurso más
famoso: “Todos los gays deben salir del closet, por difícil que
sea. Cuando se den cuenta de que somos realmente sus hijos, que
estamos en todas partes, todas las mentiras y los mitos se acabarán
para siempre”.
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Dan
White. |
Esa misma semana el concejal conservador Dan White,
renunció pero luego cambió de opinión y quise volver a ocupar su puesto. Se dice
que el alcalde Moscone no quiso aceptar que regrese.
Ofuscado y furioso el 27 de noviembre de 1978 White
irrumpió en Municipalidad con un arma y le disparó al alcalde
Moscone y a Harvey Milk.
Ambos murieron.
Enterados de los asesinatos 40 mil personas se
reunieron frente al local del Concejo Municipal.
Las muertes de Moscone y Milk causaron enorme
conmoción en San Francisco, en particular entre las minorías a
quienes el desaparecido alcalde había favorecido.
White fue sometido a juicio. Los policías de la
ciudad apoyaron a su ex compañero usando camisetas que decían
“Liberen a Dan White”. Un jurado integrado por ciudadanos blancos,
católicos y de clase media condenó al asesino de Moscone y Milk a
sólo siete años de prisión. B
Enterados de la sentencia un grupo de vecinos del
Castro marchó hacia la Alcaldía en protesta. Estaban tan furiosos
que se enfrentaron a la policía e incendiaron varios automóviles.
Dan White cumplió su breve condena, y dos años
después de salir libre, en 1985 se suicidó.
Harvey Milk fue cremado y sus cenizas arrojadas a la
bahía de San Francisco, aunque una pequeña parte se conserva bajo
una baldosa de la vereda, frente a su negocio de fotografía en el
Castro.
El biógrafo de Harvey Milk Randy Shilts escribió:
“La inevitable injusticia de la sentencia para White es una metáfora
de la experiencia homosexual en Estados Unidos”. Shilts se refería
la sensación prevaleciente entonces –y aún ahora—de que la vida de
un homosexual valía menos que la de un heterosexual.
La biografía escrita
por Shilts, The Mayor of Castro Street, es el texto en el
que el director Gus Van Sant usó como base para el guión de su
película “Milk”, recientemente estrenada en Estados Unidos y que
cuenta con las actuaciones de Sean Penn y James Franco.
La incursión de MIlk
en la política norteamericana demostró que los gays podían llevar
una vida honesta y de éxito fuera del closet.
Y ese es su mayor
legado. |