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PELIGRO: GORDURA A LA VISTA

 

 

Las alarmas han sonado en todos los países: puede que haya grandes diferencias en muchas cosas entre el mundo desarrollado y el que está en vías de desarrollo pero en donde apenas hay distancia es en la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso.

El Congreso Mundial de Cardiología que se celebró en Barcelona, bajo el auspicio de la Sociedad Europea de Cardiología (ECS) y de la Federación Mundial del Corazón (WHF, concluyó como comenzó: con un reclamo público para que Naciones Unidas incluya en su Declaración de Objetivos para el Milenio una atención especial para las enfermedades cardiovasculares.

España, por ejemplo, tiene la mayor tasa de obesidad infantil de toda Europa y los adultos están cada vez más gordos y entrando en la misma espiral de sedentarismo y  consumo de comida 'chatarra" en la que se encuentran desde hace años los norteamericanos.

Y , en otras realidades, como la India, Perú o Egipto cada vez es mayor el número de individuos obesos que, con seguridad, tienen el interior de sus arterias dañadas.

Según Valentín Fuster, Presidente de la Federación Mundial del Corazón, «en el Tercer Mundo, además, la patología vascular está afectando a personas en edades aún jóvenes, con lo que el daño social que produce es mayor». El cardiólogo español está haciendo un esfuerzo relevante para llevar a todas partes el mensaje de que: «o se cambian los hábitos de vida o la sanidad se colapsará en muchos sitios dentro de algunos años».

«Es inaudito que nos estemos gastando dinerales en tratamientos y catéteres que palian pero no curan y hagamos tan poco para prevenir la enfermedad, con lo eficaz y barato que resulta», afirmó vehemente en una rueda de prensa el doctor Salim Yusuf, profesor de la Universidad Mc Master de Toronto (Canadá).

Yusuf es uno de los cardiólogos más prestigiosos del mundo, autor de buena parte de los ensayos clínicos que han modificado muchas pautas de tratamiento en la cardiología. Su capacidad innovadora como clínico le da todavía más autoridad para hablar de prevención.

Por eso, los especialistas insisten en que un problema de esta naturaleza, más grave que el cáncer y las enfermedades infecciosas (incluido el sida) juntas, tiene que ser abordado por toda la sociedad y, fundamentalmente, por los gobiernos.

«No es un disparate hablar de que la industria alimenticia tendrá que regularse», afirmó en el foro el doctor Fuster. «Habrá que pensar en raciones más discretas en todos los restaurantes y en utilizar aceites más saludables en las comidas preparadas», añadió.

La otra gran asignatura pendiente es la de la educación. Sobre todo la de los más pequeños. Expertos de la Sociedad Europea de Cardiología insisten en que hay que potenciar los contenidos de salud en las escuelas y fomentar el deporte y el ejercicio entre los chavales. Ya no es defendible, viendo lo que se avecina, que no existan materias de este tipo en los currículos escolares. Habrá que buscar el tiempo para ellas.

Gordura y Globalización

Según el especialista polaco Michal Tendera, las principales causas de esta "epidemia de gordura" hay que buscarlas en la globalización, «Por culpa de la globalización, los malos hábitos, como el “fast food”, se extienden en los países en vías de desarrollo»

Tendera se lamenta además  de que estos malos hábitos se conviertan, si nadie pone remedio, en una suerte de peaje inevitable del desarrollo económico de un país.

Por ello, Tendera, así como Valentín Fuster, abogan por exigir a a las administraciones que promuevan entre la población los buenos hábitos que sirven para prevenir las enfermedades cardiovasculares, como el ejercicio físico, comida sana, no fumar, etc. Además, reclaman que los gobiernos recurran a su poder legislativo para frenar a estas conductas —con iniciativas como la ley del tabaco española—, y para «convencer», más o menos punitivamente, a la industria alimentaria para que sirva alimentos sanos.

Desventaja Genética

Según el cardiólogo español Javier Espined, secretario general de la Sociedad Española de Cardiología, el aumento acelerado de los casos de enfermedades cardiovasculares en los países en vías de desarrollo no es sólo fruto de su entrega a los malos hábitos de la globalización. También hay, según afirma en base a lo que han demostrado algunos estudios, una razón orgánica, genética.

Escaned asegura que los ciudadanos de estos países en desarrollo «no están preparados genéticamente» para soportar bien las secuelas de estos malos hábitos. «En estos países no ha habido una criba natural que a lo largo de los años les haya preparado genéticamente para sobrevivir mejor a los males del «fast food», como demuestran sus índices de obesidad. Su genética está adaptada a vivir en situaciones de subsistencia», afirma.

No obstante, a la espera de que la genética actúe, si lo hace, Escaned defiende también como remedio la promoción de los buenos hábitos en estos países.

El centímetro: arma contra la gordura

El tamaño de la cintura, como medida indirecta de la grasa abdominal, se ha convertido en uno de los mejores elementos ara pronosticar la patología vascular.

No más de 103 centímetros en los varones y de 85 en las mujeres son los límitesmáximos  recomendables, de acuerdo con las estadísticas para personas de talla promedio ( 1,70 m varones, 1,60 m. mujeres) que quieran mantener una condición saludable.

 En el cuadro de la izquierda se ven las medidas propuestas en USA por la FDA, tomando en cuenta las características de la población norteamericana.

La talla del pantalón augura el volumen de adipocitos (células de grasa) de la cavidad abdominal y parece probado que éstos se comportan como un órgano endocrino con capacidad de interferir procesos metabólicos y liberar moléculas perniciosas como las que alteran la resistencia a la insulina (y promueven la diabetes tipo 2) y las que favorecen procesos inflamatorios que desestabilizan las placas de ateroma de las arterias.

Los expertos opinan que la medida de la cintura (justo por encima del ombligo) debe ser tan frecuente como la toma de la tensión.

 

 

10 MEDIDAS QUE (TAMBIÉN) CONVIENE TOMAR

 

  1. No fumar. Para las arterias, cualquier cigarrillo es malo. Busque ayuda profesional para dejar el hábito. En cualquier caso, su voluntad para hacerlo es lo más importante.

  2. Controlar el colesterol. Intente que las cifras totales del lípido no superen los 200 miligramos por decilitro. Consulte con su médico sobre sus valores de colesterol 'malo' (LDL) y 'bueno' (HDL).

  3. Presión arterial. Mídala, al menos una vez cada año. Si es superior a 140 milímetros la sistólica y/o 85 milímetros la diastólica, consulte a su médico. Debe tratar que los valores no pasen de estas cifras.

  4. Obesidad abdominal. Mantener un peso razonable es importante, pero no sobrepasar una determinada medida de circunferencia del abdomen lo es aún más. Este parámetro es un excelente marcador de riesgo coronario.

  5. Actividad física. Consiga 30 minutos cada día para sudar un poco haciendo ejercicio. Aunque cuento más intenso sea, mejor, basta con esta recomendación para bajar los riesgos coronarios.

  6. Frutas y verduras. Aproveche las excelencias de la dieta mediterránea. Sea generoso con la fruta y los vegetales. El aceite de oliva, virgen mejor que refinado, es excelente. Consuma pescado.

  7. Alcohol. Un vaso de vino en las comidas es saludable. Quizá una cerveza. Ahora bien, procure no pasarse de 50 gramos de alcohol al día. Puede deteriorar su hígado, perder la licencia de conducir y provocar accidentes.

  8. Estrés. El estrés excesivo es nocivo para el organismo, incluidas las arterias. No lleve a cabo esfuerzos físicos muy violentos si no está entrenado para ellos.

  9. Depresión. La depresión es un claro factor de riesgo cardiaco. La melancolía y la tristeza, cuando son serias, afectan al sistema inmune y favorecer alteraciones moleculares que pueden precipitar problemas vasculares.

  10. Diabetes. Vigile las cifras de glucosa. La relación entre este trastorno y el infarto es incuestionable. Se puede tratar con medicación y modificando los hábitos de vida.