Las mujeres se han sacudido su
rol tradicional y ocupan el terreno antes masculino - Pero sus
compañeros no han cambiado al mismo ritmo
por CARMEN MORÁN
para El País (España)
Normalmente,
cuando se habla de género, el imaginario colectivo dibuja una
mujer. Pero el género masculino también existe, es decir, todas
aquellas características que la sociedad tradicionalmente
atribuye a los hombres por el hecho de nacer varones. Ese modelo
de masculinidad con el que aún hoy crecen muchos niños -coches
ultrarrápidos, la espada, la ausencia de lágrimas, el repudio
forzoso de muñecas y cocinitas y otros detalles mil veces más
sutiles pero igual de determinantes-, está obsoleto. Y está
dificultando la consolidación de una sociedad más igualitaria
que les reporte beneficios, pero sobre todo, que les aleje de su
peor enemigo: ellos mismos.
Marina Subirats,
catedrática de Sociología, ha buscado algunos "datos empíricos"
para demostrar cómo el hombre se agrede a sí mismo por seguir
ese modelo de masculinidad. "¿Por qué los hombres se mueren
antes que las mujeres?" Eso ocurre en todas las edades y en
todos los países, salvo en dos, Níger y Zimbabue, donde los
embarazos, los partos y algunas enfermedades aún siegan la vida
de las mujeres muy temprano.
En España, la
mayor diferencia entre las muertes de hombres y mujeres se da a
entre los 20 y los 25 años. Hay causas claras para ello:
accidentes de tráfico y deportes de riesgo, drogas, suicidios y
homicidios. "Por cada mujer se mueren entre tres y cuatro
hombres a esa edad", dice Subirats. Y explica que es el modelo
de masculinidad lo que les lleva a adoptar "esas actitudes de
peligro, de desafío, de falta de temor, de riesgo", que no
abundan en las mujeres, más prudentes y que no tienen necesidad,
porque nadie se lo ha inculcado, de demostrar ningún ardor
guerrero. Por eso, dice Subirats, "los hombres matan a las
mujeres, pero se matan más entre ellos, y esa debe ser una razón
poderosa para cambiar".
En el congreso
internacional Mundo de Mujeres, que ha reunido en Madrid a más
de 3.000 participantes alrededor del lema La igualdad no es
una utopía, algunos expertos, como Subirats, han tenido
ocasión de tratar la masculinidad como una barrera para la
igualdad. Es un asunto que la ministra de Igualdad, Bibiana Aído,
sacó al debate político las últimas semanas.
Subirats, una de
las participantes en este congreso, opina que "las mujeres han
analizado y hecho crítica del modelo tradicional que les tocó,
ya salen a trabajar fuera, juegan al fútbol, repudian aquellas
características impuestas, sumisión y obediencia, pero los
hombres todavía no han hecho ese viaje, por eso el modelo de
guerrero impasible se ha quedado obsoleto".
"La ciencia
psicológica finalmente también se ha liberado de su tradicional
explicación psicogenética y los estudios de identidad ya no
tienen ese lastre", explica la catedrática de Psicología Rosario
Ortega. "Antes las niñas construían su identidad en cuanto niñas
y los niños como tales niños, ahora no, felizmente, al menos en
la ciencia. El individuo debe construir su identidad como
persona. Creo que en el futuro la gente podrá elegir de una
forma libre qué es lo que hace y cómo lo hace, sin responder a
roles ni a estereotipos, si los hombres quieren llorar,
llorarán, por ejemplo. Ese es el camino que ya está marcando la
ciencia. Creo que la sociedad lo recorrerá algo más tarde".
Ortega, que trata
a menudo los conflictos entre chicos y chicas, observa, como
ellas, que antes respondían a esos roles de obediencia y
sumisión, y ahora a veces se defienden con las mismas armas que
ellos. "Buscan su seguridad, esto es preocupante, y desde luego,
lo hacen porque imitan modelos masculinos".
Esa es una de las
razones por las que ese modelo de masculinidad ha de cambiar,
según Subirats, para que puedan cambiar las mujeres. "Hasta
ahora, sólo hemos imitado los modelos masculinos para llegar
adónde queríamos, en la empresa, en la calle". Cree que el
"género femenino, tal y como se le ha entendido, se está
extinguiendo". ¿Hay para tanto? "Sí, en política, por ejemplo,
muchas de las mujeres que acaban llegando lo logran porque son
más duras que ellos, imitan su modelo. Podemos tener cargos,
pero son puestos prestados, no para hacer lo que
queremos, sino lo que harían ellos si estuvieran ahí". De tal
forma, dice, que "las mujeres han ido abandonando ese género
femenino, incluso dejando de tener hijos, y ellos no acaban de
entrar en el ámbito doméstico".
En este panorama,
algunos países vienen a poner luz, los nórdicos, que han
transitado muchos más años por el camino de la igualdad. En
Noruega, por ejemplo, ya se aprecia el acercamiento de los
hombres sin complejos y sin traumas a las tareas que en España
hacen las mujeres mayoritariamente.
Sin embargo, como
han subrayado algunos expertos en este congreso, las series
televisivas, que tanto han favorecido la aceptación social de
las parejas gays y lesbianas, por ejemplo, o incluso de la mujer
incorporada al ámbito laboral en terrenos que le eran propios al
hombre, no han modificado sustancialmente los estereotipos
masculinos. "En el ámbito del ocio, la creatividad, los medios
de comunicación, todavía se transmiten muchos estereotipos
masculinos, incluso se refuerzan", opina la filósofa Alicia
Miyares. "Creo que la educación ha de hacer mucho por cambiar
esto, porque es ahí donde se trasladan todos esos roles. Sin
embargo, los grandes avances en igualdad han venido por la
visibilización pública y política de la mujer, pero el reto
ahora es la relación entre ambos sexos y es ahí donde los
hombres han de hacer su trabajo. Eso depende en gran medida de
la pedagogía", añade Miyares.
El delegado para
la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad, Miguel
Lorente, está convencido de que los modelos tradicionales de
masculinidad han de modificarse, pero alerta de la resistencia
que se está mostrando entre los hombres, de forma muy sutil en
ocasiones. "Hace ya muchas décadas que las mujeres hicieron una
crítica analítica del papel que les había tocado jugar como
mujeres y se rebelaron contra esa injusticia. Los hombres, sin
embargo, han ido simplemente adaptándose a las exigencias que
les llegaban. Empezaron minusvalorando el movimiento feminista
sin darse cuenta de que era una reflexión crítica y analítica.
Simplemente dijeron, 'dejadlas, si quieren trabajar que
trabajen'. Pero no se dieron cuenta de que no eran caprichos
aislados sino un trabajo histórico por romper injusticias de las
mujeres", dice Lorente. "Y ahora existe lo que llamo posmachismo
y que nace en los años setenta, cuando la mujer consigue su
liberación sexual gracias a los anticonceptivos y también a las
medidas de divorcio sin culpa en Estados Unidos. Ya no dependían
de un hombre ni su función era simplemente la de procrear. Por
otro lado, el feminismo llegó a las instituciones y las mujeres
fueron ocupando puestos de responsabilidad. Ahí es donde los
hombres se dieron cuenta de que la cosa iba en serio", prosigue
Lorente.
El posmachismo
del que habla critica el feminismo y lo pone en la misma bandeja
que el machismo. "Reivindican un pasado que les es más cómodo
pero lo camuflan bajo una postura aparentemente neutral. Siempre
aparecen en sus reflexiones alguna universidad rara que les da a
ciertos informes una pátina seudocientífica. Hablan de cosas
que, dicen, no distinguen sexos, pero al final siempre la
culpable o la perversa, casualmente es la mujer. Se apuntan
incluso a la mutilación masculina, para poner en el mismo nivel
la injusticia de unos y de otras, algo que no es así, para
nada", asegura Lorente. "Y además, siempre hablan en nombre del
bien común, siempre dicen: esto no es bueno para la mujer ni
para el hombre, es para todos".
En realidad,
según Lorente, salvo excepciones de hombres que sí han caminado
hacia una revisión crítica de la masculinidad tradicional,
"pocos aunque cada vez con más fuerza", la mayoría se ha
adaptado a duras penas, y sus cambios han sido muy cosméticos.
"Que hay que fregar los platos, yo los friego, que hay que
cambiar pañales, yo los cambio, pero no han perdido su poder que
es lo que le daba valor a la figura del hombre. Han cambiado
para seguir igual", dice Lorente.
Y se les sigue
educando para guerreros que no pueden manifestar temor ni
sensibilidad. Pero, dice Marina Subirats, "esa masculinidad ya
no tiene sitio en los tiempos de hoy".
Aislar al maltratador
Rechazo social al
maltratador. En esta idea se centra la nueva campaña contra la
violencia de género que puso en marcha ayer el Ministerio de
Igualdad, un plan de comunicación con vocación de continuidad.
"Aspiramos a que la sociedad adopte una actitud más crítica",
apuntó la ministra Bibiana Aído.
Se acabaron las
imágenes de mujeres con marcas de golpes. Las protagonistas de
la nueva campaña, entre las que también hay inmigrantes, no
parecen asustadas, se muestran seguras de sí mismas, combativas.
Y ya no están solas. Los hombres han pasado a un primer plano y
no dudan en rechazar al agresor, mirándole mal y cerrándole las
puertas. Los niños, como víctimas también del problema, ponen su
voz en los nuevos mensajes: "Mamá, hazlo por nosotros. Actúa".
Aído recalcó que
es necesaria la complicidad de toda la sociedad para erradicar
la violencia machista: "Hay que decir 'no' al maltratador, pero
en nombre de todos". Con esta iniciativa se pretende dar un paso
adelante y dejar claro que el problema está en quién ejerce la
violencia.
La campaña se
distribuirá en televisión, prensa, radio e Internet y se
reflejará en carteles de los aeropuertos, el metro y los centros
comerciales.
ENTREVISTA: NAWAL AL SAADAWI Feminista egipcia
"Toda religión oprime a la
mujer"
KAMALA OROZCO / FLORENCE CASSAM CHENAI
Con 76 años, la
energía y vitalidad de Nawal Al Saadawi es contagiosa. Así lo ha
demostrado en el Congreso Mundo de Mujeres que concluyó ayer en
Madrid. Los ojos de esta luchadora egipcia por la libertad y la
igualdad transmiten una inagotable curiosidad. Dejó la
psiquiatría para dedicarse de lleno a la literatura. Autora de
La cara oculta de Eva (1970), Mujeres y sexo (1972) o Mujer en
punto cero (1973) fue cesada de su puesto de directora de
Sanidad Pública y la revista que editaba, clausurada. Siguió
escribiendo y hablando en público de la situación de la mujer
árabe y de los derechos humanos. En 1981 fue encarcelada. Desde
allí siguió escribiendo como pudo ya que le quitaron papel y
lápiz. Tras salir de prisión, en 1983, fundó la Asociación
Solidaria de Mujeres Árabes para "quitar el velo de las mentes"
de las mujeres árabes.
Pregunta. ¿Cuáles
son los problemas de las mujeres en el mundo árabe en la
actualidad?
Respuesta. La
desigualdad. No habrá igualdad si no hay igualdad entre los
países y las clases. El 60% de la población egipcia vive debajo
del umbral de la pobreza. La mayoría son mujeres, solteras,
madres con hijos, que trabajan para dar de comer a su familia.
Además, las
mujeres tienen que enfrentarse también al renacimiento de los
fundamentalismos religiosos; ya sean islámicos, cristianos o
judíos. En cualquier caso la mujer resulta oprimida. Las mujeres
siempre están oprimidas por las religiones. Sufren problemas
económicos, políticos, religiosos, problemas para casarse o
problemas vinculados al velo.
P. ¿El velo es
una imposición?
R. Sí. Hay un
paso atrás hacia el velo y la circuncisión fomentado por parte
de todos los fundamentalistas religiosos. Muchas mujeres en
Egipto han tenido una ablación. No tiene nada que ver con una
religión particular. Los fundamentalistas cristianos también
imponen la ablación de las niñas.
P. Se dice que
suelen ser las mujeres las que preservan como tradición la
mutilación genital.
R. Es cierto. Son
las mujeres las que practican la ablación. Son las esclavas de
los esclavos. El hombre también es un esclavo. Sin embargo, la
esposa aparece como la esclava del marido.
P. El sociólogo
francés Alain Touraine afirma que la mujer tendrá un papel
predominante en la sociedad de los próximos 500 años. ¿Cree que
será así?
R. ¡Espero que no
sean mujeres como Condoleezza Rice! o Margaret Thatcher, Hillary
Clinton, Madeleine Albright, Angela Merkel, Golda Meier... Son
mujeres de derechas, que creen en el patriarcalismo. Mujeres
opresoras que oprimen a otras mujeres. ¿Qué tipo de mujeres
liderarán la sociedad? ¡No es suficiente ser mujer! Hay que
defender la justicia.
Espero que la
sociedad dentro de 500 años esté dirigida por progresistas en
general, hombres y mujeres.
P. Usted se
presentó a las elecciones presidenciales en Egipto...
R. Fue un acto
simbólico. Utilicé mi programa electoral para conseguir más
visibilidad. Cuando la policía me impidió asistir a mi reunión
electoral pude decir que dejaba la campaña y denunciar que no
existía un verdadero sistema democrático. La política global
está relacionada con el feminismo. No hay separación entre la
dominación sufrida por las mujeres y la dominación que impera en
el mundo. No se puede separar los asuntos de género de los demás
temas.
P. ¿Cómo ve el
mundo en la actualidad?
R. No hay
justicia. El poder que domina el mundo es el militar, el
económico, el de los hombres, las religiones. Se está usando a
Dios para oprimir a la gente, a las mujeres y a los pobres.
Vivimos en la selva y tenemos que luchar en contra de ello.