Fin a una vida oculta y llena de temores
Hispanos narran el proceso que los
llevó a declarar su verdadera orientación sexual.
por
Ingrid C. Cotto | Especial para El
Sentinel

Alexis
Antuna parecía un niño feliz con cuatro hermanos, un padre encargado de un
equipo de pelota y una madre que lo adoraba. Sin embargo, ahora que tiene 28
años, recuerda los días en que jugaba en los campos de Patillas, Puerto
Rico, como un infierno, cuando era censurado y objeto de burlas. "Me ponían
mucha presión. Nunca me apoyaron, me gritaban: 'No juegues con peluches, ve
al parque como tus hermanos' y me daban una pela", dijo.
Una etapa de su vida que recordará el próximo 11 de octubre, cuando se
celebra el Día Nacional de Salir del Clóset, que conmemora una manifestación
gay en Washington D.C., en la que 200,000 personas marcharon por los
derechos de los homosexuales. "Es un día feliz donde uno puede celebrar y si
todavía estás cohibido, sentirse libre y dar apoyo. Ya que en este milenio
no es tan tabú como era en los 70 o los 80", expresó Antuna.
Fue en esa década, cuando él tenía 5 años, que entendió que era diferente a
sus hermanos. "Ellos tenían la colección de Superman en video. Pero cuando
lo vi, no lo miré con admiración de superhéroe, sino como un hombre que
inspiró deseo", relató Antuna.
Aunque apegado a su madre, decidió ocultarle las dudas que le habían ganado
el rechazo de sus hermanos. "Pensé que era una fase temporera que todo
hombre pasaba. Me rodeé de amistades masculinas a ver si me comportaba como
ellos, pero siempre estaba callado. Tenía un fuego por dentro. Quería bailar
y reír pero sólo podía ser así con mis amigas", dijo Antuna, quien aún
recuerda el ataque que sufrió por parte de un compañero de clases que le
quitó su correa y comenzó a insultarlo y azotarlo con la misma.
Estas experiencias le mostraron que para ser aceptado debía reprimir cada
uno de sus instintos naturales. Así que además de cambiar la música y la
moda de Madonna por el rap, "me conseguí una novia. Pero cada vez que la
besaba, no hablaba hasta que corría al baño y me lavaba la boca", recordó
riendo.
Esto no sorprende a Gustavo, residente de Orlando y quien prefirió no dar su
apellido, que vivió una vida heterosexual por 20 años. "Puedes estar
consciente de que eres gay, pero decides seguir las reglas. Yo viví mucho
tiempo pensando que todas mis dudas eran normales y lo resolvía buscando
novias", expresó el venezolano, padre de un niño de 7 años.
"Para mí, salir del clóset no fue decir que era gay, sino permitirme a mí
mismo estar con un hombre", declaró Gustavo, quién se mudó a Estados Unidos
tras descubrir su homosexualidad.
La distancia no lo liberó ya que ocultó la verdad a su familia por seis años
mientras convivía con su pareja en Miami. "Si mi familia venía a visitar, él
tenía que irse a un hotel", recordó el ahora residente de Orlando.
Gustavo considera que es más difícil la aceptación para los hispanos
homosexuales. "El machismo latinoamericano es uno de los parámetros más
marcados de nuestras sociedades. No es que no haya discriminación en la
cultura europea ni norteamericana, pero el tema se discute más que en las
familias hispanas, donde hay un miedo terrible de tener un gay en la familia
y sufrir la discriminación de la sociedad", expresó Gustavo, de 35 años.
Hace dos semanas declaró su orientación sexual a su madre.
"El resultado fue positivo. Todavía hay un miedo, pues aún no han venido, no
han visto la realidad de ir al restaurante y ser gay. Eso es otro proceso",
dijo Gustavo.
Un proceso de autodescubrimiento que, a los 18 años, llevó a Antuna desde
los montes de Patillas hasta los adoquines del Viejo San Juan, tras ser
aceptado en la Escuela de Artes Plásticas.
Sin embargo, no tuvo valor para enfrentar a sus padres hasta finales del
2005. "Ellos son muy religiosos y no me atreví. Lo que hice fue que llevé a
mi novio como si fuera un amigo y ellos mismos se dieron cuenta por las
cosas que habían pasado en mi niñez", relató Antuna, quien vive agradecido
por el apoyo que recibe de sus padres con los cuales reside en Kissimmee.
"Al principio mi mamá se sintió triste y culpable. Con el tiempo fue
conociendo a mis novios, mi forma de vestir y mis pinturas, se sentía más
orgullosa de mí", expresó el artista, que expone el talento heredado de su
padre en la página cibernética
http://alexisantuna.photosite.com/alexis/.
A sus 28 años, Antuna suspira
lejos del infierno que consumió su niñez. "Mi papá siente un respeto que no
era como cuando peleaba conmigo y trataba de corregirme. Ahora que soy
adulto, entiende. No tocamos el tema, pero respeta mi forma de pensar y mi
manera de ser, que es lo importante. Me siento muy orgulloso de tener una
familia y compartir con ellos. Mis sobrinos y mis hermanos me quieren mucho.
Tengo muchas amistades que no tienen eso", recalcó el boricua, quien exhortó
a todo aquel que se identifique con su historia a participar de las
actividades del 11 de octubre.
"Ahora que viene el 'Coming Out Day', siento le da más entendimiento a la
gente heterosexual y quisiera que los homosexuales se preocupen por su
futuro. Sigue tu corazón y no te dejes llevar por lo que la gente diga. Hay
que empezar a vivir la realidad y salir del clóset. Uno no puede esconder lo
que uno es", afirmó Antuna.