Después del 9 de Abril

 

 


"Primero quiero expresar mi admiración para Sussel, Jana, Belissa y Tito por haber llevado una campaña LGBT en el Perú de hoy. Se ha hecho una pedagogía formidable, y por eso gracias. Es una pena que la comunidad LGBT sea más bien conservadora. Es también una pena que no hayan candidatos conservadores LGBT que desde su óptica económica empujen las igualdades. Creo que todos los comprometidos con esta causa deberíamos de expresarle nuestra gratitud a los cuatro candidatos; por el sacrificio de llevar a cabo una campaña sin recursos. Vuestra visibilidad y la altura de la campaña ha liberado a mucha gente."
Oscar Ugarteche ( via e-mail)


"Creo que las dirigencias de izquierda deben ya dar un paso al lado en cuanto a seguir candidateando a puestos públicos, ya llevan 20 años en lo mismo. No lo digo por los candidatos LGBT, pero es como tratar de meter vino nuevo en odres viejos. (...)En cuanto al movimiento LGBT se refiere, pues es hora de dejar de pensar que éste es sólo una lucha de identidades y traspasar el movimiento con otras polémicas económicas y de otras diversidades."
Violeta Barrientos ( via e-mail)


Ha pasado ya casi un mes desde que se llevó acabo la votación del 9 de Abril y resulta imprescindible analizar sus resultados en lo que se refiere a la participación de lesbianas, gays y trans .

Como todos sabemos hubieron cuatro candidatas y candidatos abiertamente GLBT postulando al congreso y paralamento andino en las pasadas elecciones. Tres por el Partido Socialista y una por el Movimiento Nueva Izquierda. Ninguno resultó electo y, además, las agrupaciones por las que postularon no pasaron la valla electoral de 4 %. Veamos algunas cifras:

Al 57,4 % de los votos escrutados en Lima, Susel Paredes obtiene 4836 votos y Belissa Andia 162. Por el Parlamento Andino, al 69,4% del escrutinio, Tito Bracamonte ha obtenido 1,343 votos preferenciales en tanto que Jana Villaizán 805.

Los números señalados nos permiten afirmar algunas cosas:

1.- La candidatura de Susel Paredes fue, de lejos, la que mayor apoyo obtuvo entre la población GLBT, un apoyo abrumadoramente mayor que el que obtuvo Belissa y esto, probablemente se deba al hecho que muchos gays y lesbianas no se sienten representados por una persona trans. Lo mismo se aplica en el caso de Tito y Jana, aún siendo del mismo partido político y siendo la diferencia de votaciones menos abrumadora.

 2.- Resulta claro que la mayoría de la población GLBT es más bien conservadora. En una conversación informal Susel Paredes comentaba que si hubiera postulado por Unidad Nacional, "de seguro entraba". y es que, por averiguaciones que hemos hecho, hubo una gran cantidad de "voto cruzado" : Lourdes para Presidenta, Susel para el Congreso entre los votantes GLBT. Lo dicho nos lleva a plantearnos una pregunta ¿Porqué, a pesar de que han sido los únicos que, de una u otra manera, han apoyado nuestra causa , los gays y lesbianas del Perú no se inclinan por la izquierda?.

Quizás se deba a que no existe una conciencia de "voto identitario", es decir que los gays y lesbianas no nos identificamos, al menos no en primera instancia, como una comunidad "política" porque no consideramos que nuestra orientación sexual sea un "asunto político" (es decir público) sino más bien una cuestión intima y privada. Muchos gays con los que conversé expresaron que votarían por Susel no tanto porque fuera lesbiana sino porque les parecía una persona inteligente y capaz y otros tantos dijeron que no votarían por ella porque, aunque la consideraban una excelente candidata, no les parecía correcto que hubiera hecho pública su orientación sexual. En ambos grupos había un fuerte escepticismo respecto de la viabilidad/conveniencia de las propuestas especificas de Susel para la comunidad GLBT. 

Entonces, a la luz de la respuesta a la pregunta planteada podríamos preguntarnos también si, quizás, el hecho de que el movimiento GLBT peruano no haya crecido y se haya fortalecido en sus casi 25 años de existencia se deba a la orientación "hacia la izquierda" (real o percibida) que le han dado sus dirigentes, a contramano ( como se evidencia en los resultados electorales) del sentimiento de la población en nombre de la cual hacen activismo.

Los algo más de 5,000 "votos GLBT" de las elecciones del 9 de abril no significan que sólo hayamos 5,000 gays y lesbianas en el Perú pero si, quizás, puedan significar que los gays y lesbianas del Perú desean otra cosa del movimiento que, hasta ahora, sus dirigentes no le han sabido dar. Quizás es hora, como lo sugiere Oscar Ugarteche en el mail que citamos al inicio de esta columna, de que aparezca un movimiento (o una dirigencia) GLBT no vinculado políticamente a la izquierda.

Esperemos que lo aprendido en esta primera participación GLBT en unas elecciones generales sirva para que en el futuro cercano podamos empezar a construir un movimiento GLBT que este en verdadera sintonía con la población que intenta representar.

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