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DISQUISICIONES ALREDEDOR DE UN CUARTO OSCURO |
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En
los últimos días se ha desatado una polémica respecto de la persecución
o acoso de que son objeto los locales dirigidos al publico gay que
se encuentran en el centro de Lima. La
municipalidad se niega a darles licencia aduciendo que en su interior se
practican “otras actividades” y
más de un funcionario asegura tener pruebas de que esas
otras actividades son tener sexo en sitios acomodados específicamente
para este fin : el famoso cuarto oscuro. ¿Es
legal un cuarto oscuro? Si
lo analizamos desde el punto de vista personal …es claro que toda
persona puede tener relaciones sexuales con quien desee, ya sea en
pareja, trío o grupo , sin embargo no podemos sostener que pueden
hacerlo donde quieran pues eso sobrepasaría la esfera
de su libertas invadiendo el derecho de los demás. Por
otra parte, en una sociedad que se rige por leyes, son éstas las que
determinan, por ejemplo, las actividades que se pueden realizar en cada
lugar, y los requisitos materiales y legales que se
deberán cumplir para que, por ejemplo, un lugar sea compatible
con un determinado uso. Esto
se verifica en nuestro medio a
través de las licencias de
funcionamiento. Que otorgan las municipalidades.
No olvidemos que el
gobierno municipal (es decir el gobierno de la ciudad) es responsable
ultimo de la seguridad de las personas que asisten a los locales
abiertos al publico. Una
clara muestra de esto se dio en Argentina, donde el alcalde de la ciudad
de Buenos Aires fue hallado responsable por las muertes que ocurrieron
en la discoteca Cro Magnon. En el Perú, aunque de manera parcial, paso
lo mismo en el caso Utopía. Dado
que, como hemos visto, la municipalidad es la responsable última
de lo que le ocurra a quienes acuden a un establecimiento público al
que otorgado licencia (o en uno al que deja funcionar sin tenerla) es
razonable que exija determinados requisitos para otorgar esa licencia. Obviamente
estos requisitos deben ser los
mismos para todos. Un
cuarto oscuro no es en si mismo un lugar “malo” o peligroso pero,
como cualquier oferta de servicios que se hace al público, debe cumplir
ciertos requisitos. Para
empezar y como argumentaba una abogada experta en estos temas en el
boletín “Conducta Impropia”, se trata de un servicio que no puede
ser considerado parte de los servicios permitidos a un establecimiento
que funciona como discoteca. Podría
si , mas bien, caber dentro de la oferta de servicios de un prostíbulo
y, dicho sea de paso, en Lima es perfectamente posible obtener una
licencia municipal para este tipo de negocios (prostíbulo, burdel o
casa de citas). Incluso,
sería posible combinar discoteca
y prostíbulo como es el caso de algunos establecimientos que funcionan
actualmente en Lima. La
única limitación es que
este tipo de negocios solo puede estar ubicado en determinadas
zonas de la ciudad. Lo
malo es que, hasta el momento, ningún empresario se ha decidido a
sincerarse y buscar que su negocio funcione como lo que es. A
muchos les espantará la idea de que un cuarto oscuro sea (o pueda
considerarse) un prostíbulo. El punto es que si bien no es exactamente
lo mismo, es la única clasificación de giros de negocio (entre las que
existen en la actualidad en Lima) en la que podría incluirse este tipo
de servicio. En
mi opinión, debería establecerse una nueva clasificación de negocios
y determinarse técnicamente los requisitos para otorgar a un
local la compatibilidad de uso y licencia para establecer un cuarto
oscuro y también cabinas y otros servicios similares. Sin
embargo, en lo personal no me agradan los cuartos oscuros y no porque
sea un cucufato sino porque
enfatizan lo marginal y subterráneo del sexo gay. Cosa
muy distinta seria si tuviéramos
todas las libertades para besarnos en cualquier parte, ir a cualquier
hotel, y casarnos. En ese caso, sólo sería una oferta de servicios más. Pero, dado que no tenemos libertad, el cuarto oscuro, al igual que las cabinas se convierten solo en distracciones para que no nos demos cuenta de nuestro encierro, una manera de mantenernos en el margen brindándonos solo satisfacción sexual y no verdaderos derechos
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