Diario de Lima Gay

Director: Jorge Alberto Chávez  Reyes 

Teléfono: 98735499 

E-Mail : diariodelimagay@yahoo.com 

 * Publicidad: 89837056

Hoy es 

 

 

 

EN MI OPINIÓN

La importancia del apoyo de los padres y amigos en la lucha por los derechos gay (*) 

Por Jorge Alberto Chávez Reyes

 

Hace unos días conversé con Wilma y su esposo Medardo, una simpática pareja peruana que vive en Estados Unidos desde hace más de dos décadas y  tienen un único  hijo de 22 años. Hace unos 5 años, poco después de dejar la casa para ir a la universidad,  su hijo les hizo saber  que es gay. Aunque no reaccionaron mal y le dijeron a su hijo que lo seguían queriendo, la revelación les causó un schock.  

Wilma y Medardo buscaron ayuda e información y  encontraron todo eso en PFLAG, agrupación norteamericana  cuyas siglas significan en inglés Padres y Amigos  de Lesbianas y Gays. En las reuniones mensuales de PFLAG, conversando con otros padres en su misma situación, se dieron cuenta que por ser gay su hijo no se había convertido en un extraño, ni en alguien malo y  pudieron aceptarlo. “El amor es lo más importante, ahora somos  una familia feliz. Yo conozco a la pareja de mi hijo y todos nos llevamos muy bien”

A partir de su propia experiencia, Wilma se dio cuenta de la importancia de que los padres y madres de lesbianas y gays participen al lado de sus hijos en la lucha por lograr una sociedad más respetuosa de la diversidad y se convirtió en activista de PFLAG. 

PFLAG es una organización cuyo germen empezó  en  1972 cuando, unos meses después de haber visto por televisión como su hijo Mortie era golpeado durante una manifestación por los derechos gay sin que la policía hiciera nada por evitarlo,  Jeanne Manford  participó  al lado de Mortie en la Marcha  del Orgullo Gay de Nueva York. 

Durante la marcha muchos gays y lesbianas le pidieron a Jeanne que hablara con sus padres y ella decidió formar un grupo de soporte. La primera reunión formal se realizó en marzo de 1973 con la presencia de  20 personas.

Hoy, 35 años después, PFLAG es una organización que funciona en 14 países: Argentina, Australia, Bélgica, Francia, Alemania, Israel, Italia, Jamaica, México, Nueva Zelanda, España, Suiza y el Reino Unido) además de los Estados Unidos. En todos ellos PFLAG se dedica a dar apoyo a padres, familiares, amigos y a las personas GLBT que se ven enfrentadas a una sociedad hostil, a educar y orientar al público mal informado y también a abogar para que se termine la discriminación y se establezcan los derechos civiles para todas las personas GLBT. 

Con Wilma y Medardo conversamos respecto sobre lo mucho que aún le falta cambiar a  la sociedad peruana para hacer de nuestro país un lugar en el que todos y todas sus habitantes puedan vivir, sentir y luchar por alcanzar la felicidad en un entorno seguro donde puedan ejercer con plenitud sus derechos ciudadanos. 

Un cambio importante que debe hacerse con urgencia es involucrar a los padres y amigos de lesbianas, gays y trans  en la lucha por lograr un cambio social que lleve al respeto de la diversidad y conseguir una ley que sancione la discriminación por orientación sexual e identidad de género. 

Claro, para lograr esto es preciso que más y más lesbianas y gays  den el paso de contarles a sus familiares y amigos sobre su orientación sexual.  

Afortunadamente cada vez son más los jóvenes que se animan a salir de closet frente a su familia y amigos. Sé por  su propio testimonio que, independientemente de cómo haya sido recibida  la noticia por sus padres o amigos, el haber salido del closet les ha dado mucha mayor confianza en si mismos y les ha liberado del peso de tener que mentir constantemente y de la tensión de llevar una doble vida. 

Es la idea de Wilma apoyar la constitución en Lima de un grupo de Padres y Amigos de Lesbianas y Gays. Su idea ha sido bien acogida por organizaciones del movimiento GLBT como MHOL y PROMSEX.  

Ya ha habido madres que como Jeanne Manford   en 1972 han participado al lado de sus hijos o hijas en alguna de las seis marchas del orgullo realizadas en Lima. Esperemos que su ejemplo se multiplique y que más y más madres y padres se animen a participar en las futuras marchas y  se organicen para apoyar a otros padres y a sus propios hijos.

Se abre así un nuevo frente para el activismo, un frente que no tiene que ver con marchas, ni con cabildeo en el congreso sino que se desarrolla en la cotidianeidad, en el interior de nuestro hogar, centro de estudio o lugar de trabajo. Y es un activismo para el que todo lo que se necesita es tener el valor de ser nosotros mismos.

 

 (*) Por razones de simplicidad y contundencia del mensaje cada vez que se diga gay en este artículo entiéndase que nos referimos  a lesbianas, gays, bisexuales y personas trans.