|
Una pérdida de 3 o 4 kilos, aún sin alcanzar el peso
ideal, repercute de forma importante en: el control
de la presión arterial; la mejora de la respuesta
del tratamiento farmacológico para la hipertensión;
mejora la tolerancia a la glucosa; ayuda a regular
los niveles de colesterol y ácido úrico; facilita el
trabajo cardíaco y la respiración, y aminora la
sobrecarga en las articulaciones.
A veces ni siquiera son
necesarias medidas drásticas para conseguir el
objetivo deseado. De hecho, pequeños cambios
dietéticos pueden conseguir grandes resultados para
nuestra salud.
Así, la pérdida de 5 Kg
de peso reduce las cifras de presión arterial entre
3 y 2,5 mmHg (sistólica y diastólica) y
10 Kg menos de peso
en los obesos consigue reducir la mortalidad total
en un 20% y la mortalidad debida a
complicaciones de diabetes en un 30%.
El secreto es la moderación y compensar en
la siguiente comida el exceso de la comida anterior.
Conseguirlo puede ser más fácil de lo que pensamos.
Únicamente conviene tomar una serie de medidas:
- Una comida especialmente copiosa y calórica ( con
papas fritas o torta de chocolate por ejemplo), debe
compensarse con la siguiente. Así, si a mediodía ha
comido mucho, por la noche es mejor cenar solo una
fruta y un yogurt.
- Andar más. Es buena
idea dar un largo paseo a pies al día siguiente de
una cena en la que se haya excedido al comer.
- Procure siempre beber
lo menos posible. Tenga en cuenta que el alcohol
tiene muchas calorías.
- Tome una sopa caliente
y abundante antes del plato principal. Quita el
exceso d eapetito.
- Coma despacio y charle
con la familia durante la cena o la comida,
esperando un minuto entre bocado y bocado, dejando
descansar los cubiertos en el plato.
- Sírvase la cantidad
que se vaya a comer en su propio plato y evite coger
más de la fuente.
|