Las
mariposas comienzan su vida como una humilde oruga y así viven
durante mucho tiempo, satisfechas de su existencia limitada a
una pequeña hoja. Hasta que un día esa hoja ya no es suficiente
y la oruga se siente descontenta, siente la necesidad de una
vida mejor, sabe que hay dentro de ella el potencial de ser más.
Ocurre entonces lo maravilloso; la oruga se transforma en
mariposa, con su colorida belleza y sus
alas. Y en vez de arrastrase por una hoja restringida,
echa a volar por encima de los árboles, por encima del bosque
libre de ir donde le apetezca, libre para ser quien estaba
destinada a ser.
El próximo 28 de junio celebraremos
un año más—treinta y nueve para ser
exactos-- de la Revuelta de Stonewall,
considerada el inicio del movimiento por los derechos de
gays, lesbianas y
trans.
La historia y sus protagonistas
olvidadas
Stonewall
era un bar ubicado en la calle
Christopher de Nueva York donde se
reunían travestis,
gays y lesbianas que, hasta entonces
habían sido víctimas resignadas de las redadas que organizaba la
policía. Pero, esa noche todo cambió :
la resignación dio lugar a la rebeldía y el acatamiento sumiso
se convirtió en dignidad.
Siguiendo la iniciativa de un grupo
de travestis que, cansadas de la
prepotencia y el abuso, se enfrentaron a los policías,
gays y lesbianas salieron a las
calles para defender su derecho de ser ellos mismos. El
estruendo de su clamor de liberación se escuchó en todo el mundo
y dio inicio a una revolución que aún continúa.
Si quienes lucharon en Christopher
Street sólo pedían el derecho a
vivir sin ser reprimidos, hoy las nuevas generaciones de
lesbianas, y gays exigen tener los
mismos derechos que los heterosexuales como, por ejemplo, el
matrimonio o la adopción, que ya son una realidad en varios
países de América, Europa y África.
Si bien las
travestis fueron quienes encabezaron aquella legendaria
revuelta, lamentablemente, han sido hasta ahora quienes menos
beneficios han sacado de la revolución que iniciaron, pues es
sólo muy recientemente que se ha empezado a reconocer su derecho
a la identidad que han elegido y que se empezó a legislar sobre
identidad de género.
De Stonewall
a la Plaza San Martín
Los ecos de la revuelta neoyorquina
llegaron también al Perú. Fue en 1983 cuando un pequeño grupo de
homosexuales se reunió en el teatro La Cabaña para celebrar a
puerta cerrada y bajo custodia policial el primer Día del
Orgullo en Lima. Pasarían muchos años antes que las
celebraciones por esta fecha se hicieran en las calles. Un
valiente primer intento ocurrió en el Parque Kennedy en 1996 y
luego vinieron las concentraciones en la Plaza Francia hasta
que en 2002 las calles de Lima vieron su primera Marcha del
Orgullo.
Este sábado 28 de junio, veinticinco
años después de aquella reunión casi clandestina de una veintena
de personas que fue la primera celebración del orgullo en Lima,
las calles de nuestra ciudad, del Campo de Marte a la Plaza San
Martín recibirán a los 5 mil lesbianas,
gays y trans que se espera
participarán de la 7ª Marcha del Orgullo, convocada este año
bajo el lema “por un desarrollo humano con igualdad y equidad”.
Desarrollo Humano
El Perú esta viviendo la etapa de
mayor crecimiento económico de toda su historia republicana, sin
embargo este crecimiento no alcanza a las grandes mayorías
debido a una injusta distribución de la riqueza y a un
equivocado concepto de desarrollo.
Los grupos integrantes del Colectivo
Marcha del Orgullo consideran que el Perú debe buscar un
desarrollo que signifique para todas y todos, la posibilidad de
alcanzar nuestro máximo potencial como seres humanos
proporcionándonos las condiciones para buscar la felicidad.
En la Séptima Marcha del Orgullo
gays, lesbianas y
trans apostamos por recuperar la
esperanza, por ver más allá…no olvidemos que la mariposa ya
existe en la humilde oruga.
Jorge Alberto Chávez Reyes