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(Reuters)
- 28 de septiembre de 2008
Una amplia mayoría de
ecuatorianos habría aprobado el domingo en un referendo una nueva
Constitución que da superpoderes al presidente Rafael Correa para
acelerar sus reformas socialistas.
Encuestas a boca de
urna y un conteo rápido apuntaban a un abrumador apoyo a la carta
magna, que otorga al mandatario un mayor control sobre la economía y
amplía su influencia sobre instituciones clave como las cortes y el
Ejército.
"Hoy el Ecuador ha
decidido un nuevo país, las viejas estructuras han sido derrotadas",
dijo Correa desde una tarima en la ciudad de Guayaquil, donde se
adjudicó una victoria que calificó de "histórica" frente a
centenares de eufóricos seguidores que cantaban y ondeaban banderas
nacionales.
Según dos encuestas,
la nueva Constitución habría obtenido entre un 66 por ciento y un 70
por ciento de los sufragios, lo que marcaría un histórico giro a la
izquierda en el socio más pequeño de OPEP, pese al rechazo de la
Iglesia Católica, gremios empresariales y una debilitada oposición.
Un conteo rápido no
oficial estimó los votos por el "Sí" en casi el 65 por ciento en sus
primeras estimaciones, aunque las primeras cifras del tribunal
electoral se conocerán más tarde.
La nueva Constitución
también abre la puerta a la reelección de Correa por dos nuevos
períodos consecutivos, lo que enardeció a los desorganizados
adversarios del Gobierno, que carecen de un líder nacional que los
aglutine.
El rechazo a la carta
magna habría sumado entre un 30 y un 35 por ciento de votos en
contra, blancos y nulos, de acuerdo a los sondeos, uno de los cuales
fue encargado por el Gobierno.
Desde los remotos
pueblos indígenas de la Amazonía hasta las exóticas Islas Galápagos,
casi 10 millones de ecuatorianos estuvieron llamados a votar en una
jornada que se desarrolló sin incidentes.
Con la victoria, el
carismático gobernante afianzaría su estabilidad al frente del
pequeño país de 14 millones de habitantes, que ha visto caer a tres
presidentes en la última década en medio de violentas protestas
populares.
Según la oposición,
la nueva carta magna consagra un "peligroso hiperpresidencialismo",
en tanto que la Iglesia la considera "abortista" y "contra la
familia" porque establece que las familias "tienen derecho a decidir
cuántos hijos tener" y permite las uniones civiles entre personas
del mismo sexo.
Además, los
adversarios de este ex profesor universitario advierten que el texto
otorga atribuciones excesivas a un líder que consideran
"dictatorial" y al que acusan de seguir los pasos radicales de su
aliado venezolano, Hugo Chávez.
"Desde aquí vaya
nuestro saludo al Ecuador que se libera y a su líder el presidente
Rafael Correa. ¡Viva el Ecuador libre, bolivariano, sucrista!", dijo
Chávez en un acto en Venezuela.
Sin embargo, pese a
su sintonía política con Caracas, expertos ven a Correa como un
socialista más moderado que ha alejado la posibilidad de
nacionalizar los recursos naturales del país y que exhibe una
crítica pragmática hacia Washington.
Consciente de que sus
promesas sociales necesitarán de grandes inversiones, el mandatario
ha moderado su amenaza de cesar el pago de la deuda "ilegítima" y
las duras negociaciones que lleva con las multinacionales en las que
busca mayores ingresos para el Estado.
MENSAJE DE CAMBIO
Aupado por las
esperanzas de cambio, el discurso de Correa ha levantado grandes
expectativas en un país desencantado con los partidos tradicionales
y del que emigraron millones de personas por la alta pobreza.
Además, según el
Poder Ejecutivo, la nueva carta magna promoverá una mayor
participación de los ciudadanos en la toma de decisiones, y asegura
sustanciales incrementos en partidas sociales destinadas a educación
y salud.
"La nueva
Constitución da alternativas para todos. Yo voté por la esperanza",
dijo José Chica, veterinario de 47 años, quien sufragó en una
humilde barriada del norte de Quito, donde indígenas y mestizos
hacían filas en los centros de votación.
Tras 20 meses en el
poder, el líder de 45 años conserva elevados niveles de popularidad,
sobre todo entre la mayoría pobre del país a la que ha destinado
multimillonarios proyectos sociales financiados con la renta
petrolera, un factor que analistas consideran clave en los comicios
del domingo.
"Tengo miedo de que
pase lo mismo que en Venezuela, más pobreza y más desempleo. Se va a
ver muchas cosas malas como el aborto y el matrimonio de
homosexuales", dijo Teresa Pin, de 25 años, quien votó "un No
rotundo" pese a que trabaja en uno de los programas sociales del
Gobierno en Guayaquil.
Según Correa, la
dispersa oposición también fue derrotada en Guayaquil, su fortín
electoral, desde la que ha prometido resistir el "socialismo
autoritario" del mandatario.
Sin embargo, sondeos
mostraban un ajustado resultado en el principal centro económico del
país, donde el "Sí" no habría logrado obtener el 50 por ciento de
los votos necesarios.
El mandatario sería
el primero de los autoproclamados socialistas del siglo XXI que
logre modificar la carta magna, luego de que Chávez fracasara en un
referendo en el 2007 y su aliado boliviano, el presidente Evo
Morales, haya visto frenada su reforma constitucional por la
resistencia de la oposición.
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