Cuando la Policía acudió al
domicilio de Morley el pasado mes de abril, de acuerdo con
los detalles dados ahora a conocer en el juicio que se
celebra en los juzgados de Leeds, encontró en la cocina seis
chuletas ya cocinadas y listas para comer y una arrojada al
cubo de la basura que presentaba señales de haber sido
mordida.Sin haber
podido comérsela, Morley había ido a avisar a un
establecimiento vecino para que llamaran a la Policía. Se
declaró autor de la muerte de Damian Oldfield, de 33 años,
un amigo suyo dedicado a la venta de espacios
publicitarios en publicaciones gay, con el que había
mantenido relaciones sexuales el momento previo al asalto.
Ambos se conocían desde hace
tiempo y tras un cruce de mensajes de móvil quedaron en
encontrarse por la tarde en un bar del centro de Leeds.
Ambos bebieron mucho y luego se
trasladaron a casa de Morley. Al parecer éste preparó la
cena para los dos en la cocina, en la planta baja, y luego
marcharon al dormitorio del piso de arriba. De acuerdo con
las pruebas realizadas por la Policía, hubo relaciones
sexuales. Luego Morley mató a su invitado, probablemente
cortándole el cuello y propinándole diversas cuchilladas.
Por la mañana, Morley acudió
vestido con bata y zapatillas a cercano un
establecimiento de comida china rápida para pedir que
llamaran a la Policía porque acababa de matar a un hombre
que había querido violarle. Iba con manchas de sangre en la
cara, manos y pies.
Su defensa asegura que no se
trató de un asesinato sino de un homicidio, y que en el acto
influyó la posible provocación de Oldfield o enajenación
mental. El abogado de la acusación, Andrew Stubbs, describió
con crudeza el escenario encontrado en la cocina, después de
que la Policía hallara en el dormitorio el cuerpo
ensangrentado de Oldfield, a quien le faltaba parte del
cuerpo.